19/05/2026
El peinado de la princesa Leia no nació solo de la imaginación de Hollywood.
Mucho antes de Star Wars, las jóvenes hopi del suroeste de Estados Unidos llevaban un peinado ceremonial conocido como flor de calabaza. El cabello se enrollaba a ambos lados de la cabeza formando grandes espirales, una imagen asociada tradicionalmente con mujeres solteras y con una identidad cultural profundamente ligada a su pueblo. Los hopi son una nación indígena ubicada principalmente en el noreste de Arizona.
Cuando George Lucas buscaba una apariencia distinta para Leia, quería alejarse de la moda futurista común del cine de ciencia ficción. Según explicó, pensó en una estética del suroeste y en mujeres revolucionarias de la época de Pancho Villa. Con el tiempo, el peinado también fue relacionado con los rizos hopi en forma de flor de calabaza, por su parecido visual con los icónicos moños laterales de Leia.
La conexión resulta fascinante porque muestra cómo una imagen ancestral puede viajar de una cultura indígena a la memoria global del cine, aunque muchas personas desconozcan su posible raíz.
Detrás de un peinado famoso no había solo fantasía espacial.
También había ecos de mujeres reales, pueblos antiguos y símbolos culturales que sobrevivieron mucho antes de convertirse en iconos de la pantalla.