11/05/2018
Llegue a la calle Barcelona hace 30 años, 2 hijos, un matrimonio y 27 años cotizados.
Una lencería modesta, como dependienta, primeras marcas, una jefa, publico variado, aire de barrio: Vida, rutina, desayunos, gente, amigos, amabilidad, honradez, luchas, esfuerzos, trabajo, cafés, desfiles, días, noches y cada año un suelo diferente en toda la calle: aceras, palmeras rojas, gris, cemento, torres de Hércules...
Con los años y los días unos ya no estaban, otros se hacían mayores de edad, otros nuevos llegaban y las historias de todos se hacían eco en el comercio.
El significado literal de comercio es según nuestra Real Academia de la Lengua:
-Conjunto de actividades económicas centradas en el comercio.
-Tienda, almacén o establecimiento de comercio.
-Conjunto o clase de los comerciantes.
-Comunicación y trato entre personas.
Según mi tiempo y experiencia personal: Un comercio es un rinconcito personal en el que se trata, se espera, se escucha, se mima, se quiere, se llora, se respeta, se vende, se recibe, se comparte, se habla, se vive... Porque la vida de los clientes la compartimos, porque los clientes dejan de ser clientes y se convierten en amigos o incluso familia! Sin duda se gana y se aprende muchísimo.
No todo es tan de color de rosa, un fallo tuyo, un desacuerdo, en tu pequeño comercio, supone unas consecuencias enormes (en los grandes almacenes a diario reciben quejas y el publico es tan abundante que todas pasan por alto) Tu publico es especial sin duda, pero aún más si cabe exigente, una reclamación y una difamación verbal, es una condena.
De lencería sabía lo justo, el uso propio y las nociones básicas que cada mujer u hombre pueden tener sobre su ropa interior. Fui creciendo, fui aprendiendo, corrigiéndome, estudiando, diplomándome y entregando mis horas y mi vida a mi público, por llegar a ser la mejor para ellos y sobre todo para mi.
En el transcurso de los noventa y principios de esos dos mil, habían pasado cientos de mujeres y hombres, clientela fija, clientela nueva, buena época sin duda, no parecía un trabajo, el ambiente inolvidable. ¿Y esas navidades? ¿Os acordáis? No tenía nada que envidiar la Calle Barcelona a la Calle Real, no se cabía en las calles, no se podía caminar, cierro los ojos respiro y huelo a la vez que siento: Risas, castañas, frío, calor, colas, bolsas, papa noeles, caramelos, luz... muchísima luz, hilo musical ¡primera edición de operación triunfo!, champagne, felicitaciones, alegría, arreglos, regalos, favores, visitas, prisas, sorpresas...
Más que asentada la fama del comercio sobre su buen hacer y sus productos, la hermandad entre los comerciantes se hacía patente en las reuniones del primer café del día en la churrería de Jaime, en Bonilla, La Palma...
El tiempo no para, seguimos evolucionando y como todo no podía ser bueno... llegó la maldita crisis. No pienso describir una situación tan agria que como todos vosotros viví en mi casa como pude.
Pegaré un salto a las consecuencias y esa evolución social y comercial: Aperturas de grandes almacenes como Dolce Vita, Espacio Coruña, Marineda, agruparon todos los servicios en un mismo espacio, provocando el traslado de los más “fuertes” (Inditex, Mc Donals, etc) de los míticos enclaves de las calles comerciales por excelencia.
Mientras tanto los “pequeños” de siempre aguantábamos y observábamos como las necesidades de los hogares de nuestros barrios se rescindían a la alimentación y al sustento de los de la casa, que no es poco, y sus mínimos momentos de ocio los pasaban en las grandes superficies comerciales.
Calles vacías, “se traspasa”, “liquidación”, “stock”, “se alquila”, terrazas solitarias, gente mayor, aceras de granito, curriculums, divorcio, necesidad, deuda, “vivir al día”, mercancía de vuelta, minutos, horas vacías, angustia, presión, 50 años... CIERRE.
Esa Coruña, donde nadie es forastero, esas gentes con pieles curtidas de trabajo, sonrisas mágicas que abrazan y te dejan atraparte, esa esencia base que nunca echará el cierre, ¿Por que se publicita una ciudad así y tan descaradamente se abandona? No reniego de la evolución en pro de los nuevos tiempos, necesidades sociales, tecnologías, a las cuales, por cierto, me he adaptado en el poco tiempo libre de mis días de la mejor manera que he podido...
Si yo grito con todas mis fuerzas en medio de 200 personas, se que me escuchara si, pero como es lógico menos de lo que me gustaría, ¿porqué no se me ayuda a gritar más alto? ¿Porque nadie me señala y que así puedan ver donde estoy?
Seguramente habré fallado en muchas cosas, lo que si es seguro es que he luchado, he pedido, he llamado y me he informado hasta donde he podido.
Comienza un nuevo ciclo, la calle barcelona es una calle más, bueno... tiene más bares. ¡Me voy ya! recordándote con tu cara de hace 30 años, 80.000 anécdotas en la mochila, me voy queriendo a muchísima gente y solo deseo que esos suelos vuelvan a brillar de rojo como cada vez que a primera hora de la mañana, recién lavados, reflejaban las sonrisas de sus gentes y se de ese merecido apoyo y protagonismo del ambiente tan único, tan real y tan verdaderamente nuestro, del que tanto se presume y el que nadie defiende.
El proximo Sábado día 12 me voy COCÓ LENCERIA cierra sus puertas y con lágrimas en los ojos os vuelvo a decir GRACIAS DE TODO CORAZON.