28/12/2025
Esta mañana me subí a la báscula con toda la valentía y con las poquitas ganas que una junta, después de los “ta y tanto” …
y ¡toma!!!
Seis kilos más.
Sentí cómo la vida se me pasó a cámara lenta.
Pensé en los turrones, en los mantecados, en el café con panettone, en el panettone sin café, en el café con otro alfajor, en las rosquillas de vino, en Lis bombones …
Casi me da el soponcio, lo juro.
La miré fijo, como esperando que se arrepintiera y la báscula ni se inmutó.
Fría. Cruel. Desalmada.
Ya estaba yo haciendo cuentas mentales:
“Bueno, mañana empiezo la dieta…
O el lunes…
Mejor para empezar el año,
Después del día de Reyes, tal vez.”
Y de pronto, ¡zas!
La iluminación divina:
¡Día de los Santos Inocentes!
Ahí entendí todo.
No era yo.
Era ella.
La báscula mentirosa, traicionera, exagerada y dramática.
Así que me bajé dignamente,
me serví mi café
y le dije con mucha paz interior:
por poco caigo, condenada… pero hoy no!
No me vuelvo a subir en todo el año que viene, porque ya sé que es una mentirosa y no quiero volver a caer en sus mentiras como una inocente!!
☕️🍂🪻😂😂😂😂