13/04/2026
Hacía tiempo que no me tomaba unas vacaciones; desde verano, concretamente. Como autónoma no siempre es fácil poner(me) límites. Muchas veces, cuando los ingresos dependen de tu productividad, te conviertes en “esclava” de tu trabajo. Y más aún en una sociedad que va a un ritmo que sientes que no puedes alcanzar.
Pero esta semana de Pascua, después de la feria de artesanía en Zarautz, por fin he descansado. Sin prisas y sin horarios. He leído, escrito, dormido siestas, ido a las Landas, subido al Ernio, limpiado el coche, ordenado la casa, he cenado con amigas, con la familia… La vida, ¿no? Qué bonita la vida en calma ✨