18/05/2026
Hace unos días estuve en Madrid, (uno de mis lugares favoritos), hablando sobre moda y lujo vintage, sostenibilidad y consultoría de imagen en el Primer encuentro de Imagen organizado por
Llevo desde los 14 años utilizando ropa de mis padres.
Por eso hay una idea que quise dejar clara desde el principio:
la moda vintage no es para todo el mundo.
Ahora mismo, puede llegar a ser una tendencia, ya que el mercado global de segunda mano crece actualmente más rápido que el fast fashion y, según distintos estudios internacionales, podría duplicar su tamaño en menos de diez años.
Las nuevas generaciones ya no buscan únicamente “estrenar”. Buscan piezas con identidad, calidad, historia y diferenciación.
Y es que el lujo vintage no habla solo de ropa.
Habla de cultura visual.
De consumo inteligente.
De sensibilidad estética.
Y también de posicionamiento.
En consultoría de imagen, cada vez veo más mujeres y líderes que entienden algo importante: vestir bien no consiste en llevar más, sino en saber elegir mejor.
Una chaqueta bien construida de los años 80.
Un bolso con historia.
Una joya con carácter.
Un tejido que hoy casi no se encuentra.
Eso no es nostalgia.
Es criterio.
Y en un momento donde todo se parece demasiado, el vintage aporta algo muy valioso: identidad.
Gracias a todos los que estuvisteis allí, escuchando, preguntando y compartiendo una conversación que va mucho más allá de la moda.
Porque como decía Coco Chanel, la moda pasa.
Pero el estilo, la calidad y el criterio permanecen.