01/02/2015
Cuando la grasa está de más o de menos
La distribución anormal de la grasa o lipodistrofia perjudica la armonía estética del cuerpo y, algunas veces, puede ser el origen de cambios no deseados en la cara, la espalda, los brazos, el abdomen, las piernas y los glúteos. Como opciones terapéuticas para tratar esta enfermedad, la lipoaspiración y el lipoinjerto son altamente solicitadas, conozca por qué y cuándo merecen ser utilizadas.
La distribución del tejido graso corporal no siempre sucede de forma normal, algunas veces ocurren cambios sin una causa específica que se expresan físicamente en la cara, los brazos, el abdomen, los glúteos, la espalda y las piernas. Es posible que en estos casos se trate de una lipodistrofia, un problema de salud que, en algunos países, como España, revierte especial atención y es considerado causa de cirugía reparadora y es cubierto por la Sanidad Pública.
El nombre de esta afección deriva de lipo: grasa y distrofia: cambio anormal y tiene entre sus formas de presentación la lipoatrofia y la lipohipertrofia; ambas afectan la estética de la persona por razones que a continuación explica el cirujano plástico estético-reconstructivo, Ernesto Mendoza:
"La lipoatrofia se relaciona con la falta de crecimiento o ausencia de crecimiento de la grasa. A veces se produce de forma natural lipoatrofia fisiológica como ocurre en la etapa de envejecimiento, por el consecuente afinamiento del tejido graso en la cara, que sucede por la pérdida de masa muscular y ósea; y, otras veces, está asociada al consumo de antirretrovirales, por lo cual afecta directamente a las personas con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Estos últimos pacientes también desarrollan lipoatrofia facial, por los efectos que tienen esos medicamentos en la disminución de los adipocitos o células grasas", señala Mendoza. Como se ve, esta pérdida descontrolada del tejido adiposo no siempre corresponde al progreso de la edad y puede ocasionar que la persona luzca un aspecto envejecido.
En el caso de la lipohipertrofia, el especialista indica que es el aumento de la acumulación de grasa, lo contrario a la lipoatrofia. En los hombres, generalmente, se observa en el abdomen y en las mujeres en las caderas, las piernas y los glúteos. Igualmente, puede presentarse, en ambos sexos, en la zona dorsocervical y se evidencia en la parte posterior del cuello y en los hombros, apareciendo como una especie de joroba nada estética.
La solución está dentro del cuerpo
A pesar de que se desconocen muchos aspectos del mecanismo fisiológico que produce la lipodistrofia y sus variaciones, con el tiempo se ha trabajado para encontrar tratamientos estéticos que ayuden a disminuir las visibles secuelas. Mendoza detalla las siguientes alternativas:
Lipoaspiración: A través de la cirugía plástica reconstructiva, el especialista extrae la grasa que está acumulada y mal distribuida en algunas zonas del cuerpo con el objetivo de redistribuirla por medio de un microinjerto. El porcentaje de grasa que puede abstraerse normalmente oscila entre 4% y 7% del peso corporal del paciente, pero siempre se evalúa cuál es el límite para no comprometer la salud del paciente en el posoperatorio.
Lipoinjerto: Es el procedimiento a través del cual se transfiere la grasa que se obtuvo con la lipoaspiración. Una solución es reinjertar el tejido graso en la región facial, por ejemplo, para darle a esa zona el volumen que ha perdido y rejuvenecerla. No existe posibilidad de rechazo del tejido porque es del propio cuerpo. Generalmente, se usa para rellenar los surcos nasogenianos o las mejillas y también es muy demandado para modificar los glúteos.
"Sobre la base de nuestra experiencia en la consulta, la lipoaspiración y el lipoinjerto normalmente son procedimientos muy buscados por las mujeres, en especial, después de los 25 años. El mayor promedio va en el rango comprendido entre los 30 y los 40 años. Puede ocurrir, por ejemplo, que esa paciente tenga una lipoatrofia a nivel facial y una lipohipertrofia a nivel abdominal, entonces se extrae ese exceso de grasa que hay en el abdomen y se reinjerta en la cara", explica Mendoza.
La recuperación es rápida según refiere el cirujano. Los primeros tres días del posoperatorio son los que más incomodan al paciente. Culminado este período la persona empieza a sentirse mejor y después de dos semanas puede retomar sus actividades.
La alimentación debe ser balanceada, con muchas proteínas y pocos carbohidratos después de las cinco de la tarde. Es muy importante saber que si el paciente no cumple y comienza a excederse luego de estas intervenciones quirúrgicas, seguramente perderá los resultados.
¿Qué tan frecuente son?
Según afirma el especialista la lipoaspiración es un tratamiento frecuentemente solicitado y hoy en día con el lipoinjerto ha aumentado la demanda, al existir la posibilidad de aprovechar el tejido graso que es extraído.
"La lipoaspiración complementada con el lipoinjerto es solicitada aproximadamente por entre 30% y 40% de quienes asisten a la consulta. Por otra parte, el lipoinjerto en los glúteos es bastante demandado, tiene muy buenos resultados y lo mejor es que otorga un aspecto natural", agrega el especialista, quien subraya que es importante que el individuo acuda a un cirujano plástico estético reconstructivo cuando esté interesado en estos tipos de tratamientos y que el médico esté reconocido por la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica, cuyo dato que puede verificarse en la página web sociedadvenezolanacirugiaplastica.org.
Las consecuencias de realizarse estos procedimientos con personas no calificadas derivan en algún tipo de sangramiento y hematomas, además de infecciones en los tejidos de la piel e, incluso, hasta desenlaces fatales que pudieron ser prevenidos.