21/11/2019
Un antiguo cofre forrado con terciopelo fue abierto en la Catedral de Segovia (España) para develar los restos del infante don Pedro, hijo del rey Enrique II de Castilla. Debido a los trabajos de restauración que se están realizando en el sepulcro, era necesario abrir la tapa de la efigie del niño para restaurarla, momento en el que se encontró un cofre de pequeño tamaño encajado en un hueco abierto en la base. Dentro del mismo, se han descubierto, enrollados de forma individual, una blusa de seda con botones de tela, un faldón de gran tamaño y un cinturón de tela del mismo color, que, hecha un rulo, guardaba tres “huesos de un niño muy pequeño”. Crónicas antiguas dicen que el infante murió trágicamente a los 12 años, en 1366, tras caer al vacío desde una de las ventanas del Alcázar real mientras estaba al cuidado de una criada que, al verlo, se lanzó tras él y también murió.