Llevo varios meses recopilando información sobre la presencia de las prendas de baño en la historia, la general y la de la moda. Pero, sobre todo, una tendencia hacia lo estructural, lo bien patronado, en colores oscuros y que poco se asemeja a la idea de mínimo trozo de tela que se ha tenido en los últimos años. Con estos principios encima de la mesa, empiezo a verlo todo un poco más claro, u osc
uro. Un primer boceto se asemeja a la piel de una cochinilla, otro más adelante con nervios como los de las alas de muchos insectos,…y todos negros. Desde entonces, y dejando un poco al lado la aversión que pueden propiciar ciertos insectos, busco en libros de ciencias, biología y ecología, la inspiración que dé forma a una colección en su conjunto. Y entre tantos bichitos, descubro uno muy especial. Mide no más de 3 cm, su medio natural es el agua y su función girar y girar cual “nadadora sincronizada”. Su nombre es Gyrinus Natator, conocido como Escribano del Agua. Sus características físicas y fisiológicas ayudan a entender la motivación que me incita a diseñar prendas de baño para mujer: una segunda piel que sea lo suficientemente rígida como para que proteja lo que cubre, flexible para que se adapte al movimiento y versátil para dentro o fuera del agua. Gracias a este pequeño insecto logro esbozar…. Gyrinus Natator, mi primera colección compuesta sólo y exclusivamente de trajes de baño con diferentes capas, estructuras armadas, color negro y realizados con materiales no nuevos pero si un tanto novedosos, tales como el neopreno, presente en toda la colección. Una colección elegante y fresca, por que el negro mojado no da tanto calor en verano, sobre todo si te da la brisa de la Costa Azul, con un Bloody Mary en la mano. mónica navas