10/08/2024
Les va a flojera leer
LOS PRIMEROS "TOKENS" Y EL ORIGEN DE LA ESCRITURA - MESOPOTAMIA
Esto es Historia
Los tokens, pequeños objetos de arcilla de diversas formas, representan uno de los hallazgos arqueológicos más intrigantes en relación con el origen de la escritura. Estos objetos, que datan del Neolítico, fueron utilizados como una forma temprana de contabilidad o registro.
Los tokens variaban en forma, tamaño y material, pero generalmente estaban hechos de arcilla. Cada forma representaba un objeto o cantidad específica, como animales, granos, medidas de volumen, etc.
Se cree que los tokens eran utilizados como una forma de contabilidad, donde cada token representaba una unidad de un bien determinado. Estos tokens eran colocados dentro de envoltorios de arcilla sellados, conocidos como bulas, para su almacenamiento y transporte.
Las bulas servían como contenedores seguros para los tokens, protegiéndolos de daños y manipulaciones. Además, la arcilla húmeda podía ser fácilmente marcada con impresiones de sellos, lo que proporcionaba una forma de identificación y autenticación del contenido.
*La palabra "bula" proviene del latín bulla, que originalmente se refería a una burbuja o una ampolla. Con el tiempo, este significado se extendió para incluir objetos redondos y sellados, como los colgantes de oro que llevaban los niños romanos como amuletos.
La transición de los tokens a la escritura es un proceso complejo y aún objeto de debate entre los expertos. Sin embargo, se plantea la hipótesis de que las impresiones de sellos en las bulas podrían haber evolucionado hacia una forma de representación simbólica del contenido.
«El término anglosajón “token” describe cualquier tipo de ficha utilizada con fines contables, monetarios, propagandísticos o de celebración de algún acontecimiento especial (bodas, comuniones, bautizos…). La palabra deriva del vocablo anglo-sajón “tacen” = símbolo o signo, y aunque podría considerarse sinónimo del término francés “jetón” o del español “ficha”, en inglés presenta un significado algo más amplio, de forma que se aplica tanto a objetos monetiformes como a otros de aspecto muy variado, como por ejemplo los “slave tokens” (tokens de esclavos), como solía designarse a las “manillas”, objetos de latón con aspecto de pulsera fabricados en Europa y utilizados como moneda para la compra de esclavos en las costas africanas.
La historia de estas “fichas”, “tokens” o “jetones” resulta particularmente interesante ya que constituyeron los cimientos de lo que más tarde se convertiría en la escritura. Los primeros “tokens” fueron fabricados por el hombre con la finalidad de conservar la información de sus posesiones (aceite, grano o ganado), y surgieron hacia el año 7.000 antes de nuestra Era en la antigua civilización Sumeria. Eran pequeñas fichas o tokens de arcilla de uno a dos centímetros de tamaño, cónicas, cilíndricas, esferas o discos planos, con forma de animales, etc.
Cada tipo tenía un significado concreto, cada token constituía un ideograma que simbolizaba una determinada mercancía, por ejemplo, un disco con una línea incisa representaba una medida de miel, con dos líneas en forma de cruz, una jarra de aceite, conos y esferas simbolizaban diferentes unidades de cereal, etc…. Estos pequeños objetos tenían una función contable, sirviendo exclusivamente para conservar la información de los bienes acumulados en palacios y templos, y su uso era un instrumento de poder de la élite que controlaba los bienes reales (Schmandt-Besserat, 1992). En una primera fase que coincide con los inicios de la “revolución neolítica” (entre el 8.000 y el 7.500 a.C.) se utilizaron solamente tokens planos y sencillos, mientras algo más tarde, hacia el cuarto milenio antes de nuestra Era, surgieron tokens más complejos coincidiendo con un incipiente desarrollo urbano (Schmandt-Besserat, op. cit.)
Este primitivo sistema de tokens constituyó un verdadero medio de comunicación, cada elemento constituía un ideograma o singo para representar un concepto o una unidad de mercancías, de hecho constituyen el primer código no verbal inventado por el hombre para transmitir información económica (Schmandt-Besserat, 1999). Un hecho que puede resultar significativo es que en algunos casos, se han encontrado estos tokens en depósitos funerarios del sexto milenio antes de nuestra Era, lo cual parece conferirles un valor simbólico. El difunto era enterrado junto con los símbolos de sus posesiones o con ofrendas simbólicas (ganado, cereal, aceite…)
Los tokens se guardaban dentro de una especie de hucha esférica de arcilla, y el sistema tenía el inconveniente de que cada vez que era necesario realizar una comprobación, era preciso romper el recipiente para contar los tokens contenidos en su interior, por este motivo el primer paso, fue marcar sobre la superficie de estos recipientes las figuras de los tokens contenidos en cada uno de ellos. La operación era muy sencilla y consistía en utilizar los mismos tokens como sellos, dejando en la pared exterior de las vasijas usadas como huchas, la impronta o marca impresa con su forma. Estos recipientes se dejaban secar sin cocer, de forma que podían romperse con facilidad para comprobar su contenido.
Pronto se cayó en la cuenta de que este sistema permitía prescindir de los tokens, ya que bastaba con marcar la impronta de los tokens sobre una superficie de arcilla para conservar la misma información que contenían las huchas y de esta forma surgieron los primeros registros escritos.»
Denise Schmandt-Besserat es una figura clave en la comprensión de los orígenes de la escritura y su conexión con los tokens y las bulas. Su trabajo ha sido fundamental para desentrañar este complejo proceso y establecer una conexión directa entre estos objetos y el desarrollo de los primeros sistemas de escritura.
Schmandt-Besserat fue pionera en el estudio sistemático de los tokens, identificándolos como una forma temprana de contabilidad que precedió a la escritura. Estableció una conexión clara entre los tokens y las bulas, demostrando cómo estos objetos trabajaban en conjunto como un sistema de registro.
Propuso una teoría detallada sobre cómo los tokens y las bulas evolucionaron hacia los primeros sistemas de escritura, sugiriendo que las impresiones de sellos en las bulas se convirtieron gradualmente en representaciones simbólicas del contenido.
Schmandt-Besserat desafió la idea tradicional de que la escritura surgió de repente y ha demostrado cómo fue un proceso gradual y evolutivo.
Alrededor de 7500-3500, el código constaba de unos 6 tipos, como conos, esferas, discos, cilindros, tetraedros y ovoides, cada uno de los cuales representaba una unidad de un producto en particular. La mayoría de las formas se presentaban en dos tamaños distintos, respectivamente de 1 o 3 cm de ancho, que denotaban cantidad. Estos primeros tipos de fichas geométricas modeladas en arcilla con una superficie uniforme, excepto por un punto ocasional, se conocen como fichas simples.
Durante el Período Urbano, entre los años 3500 y 3100, aparecieron nuevos tipos de fichas además de las simples. Entre ellas se encontraban otras formas geométricas como cuadrángulos, triángulos, paraboloides, óvalos y biconoides, pero también formas naturalistas que incluían vasijas, herramientas y animales. Estas llamadas fichas complejas se caracterizaban por estar cubiertas de líneas o puntos que conferían información cualitativa. Los triángulos, paraboloides y, sobre todo, discos se presentaban en series con varios conjuntos de líneas. Se encontraron fichas simples y complejas por docenas o por centenares en yacimientos arqueológicos del Cercano Oriente, desde Palestina hasta Anatolia y desde Siria hasta Persia.
Después del año 3500, las fichas solían perforarse para ensartarse en una bula de arcilla. Otras se guardaban en sobres. Estos artefactos eran bolas de arcilla huecas de forma esférica. Algunos de los sobres mostraban en la superficie la impresión de las fichas que contenían.
Las fichas arrojan luz sobre el comienzo del conteo. En primer lugar, las fichas se utilizaban en correspondencia uno a uno: tres frascos de aceite se representaban con tres fichas ovoides, que es la forma más sencilla de contar. En segundo lugar, el hecho de que cada producto se contara con un tipo específico de fichas, es decir, los frascos de aceite solo se podían contar con fichas ovoides, denota un conteo concreto. El conteo concreto se caracteriza por diferentes numeraciones o diferentes secuencias de palabras numéricas para contar diferentes categorías de artículos.
Las fichas representan la primera etapa de la tradición continua de procesamiento de datos de 9000 años del Cercano Oriente. Condujeron a la escritura. El cambio en la comunicación que se produjo en los sobres cuando las fichas tridimensionales fueron reemplazadas por sus impresiones bidimensionales se considera el comienzo de la escritura.
EL MITO
«El relato más antiguo de la invención de la escritura es quizás el de la epopeya sumeria Enmerkar y el Señor de Aratta.6 El poema relata que Enmerkar, el señor de Uruk-Kulaba, envió un emisario al señor de Aratta solicitando madera, oro, lapislázuli y piedras preciosas para reconstruir la residencia de la diosa Inanna. De ida y vuelta el mensajero entregó palabra por palabra el amenazas y desafíos entre los dos señores, hasta el día en que las instrucciones de Enmerkar fueron demasiado difíciles de memorizar para el
emisario. El señor de Kulaba pronto inventó la escritura y trazó su mensaje en una tablilla de arcilla (...)» Schmandt-Besserat, D. (1997)
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FUENTES:
Schmandt-Besserat, D., 1992.
Before Writing. Vol. I: From Counting to Cuneiform. Austin Texas. Univ. Press.
Schmandt-Besserat, D. (1997) - How Writing Came About. (1997). University of Texas Press.
Schmandt-Besserat, D., 1999.
Tokens: The cognitive significance. Documenta Praehistorica. Vol. XXVI.