20/01/2021
Hay días, semanas y años que jamás querríamos que llegaran, pero que sentido tendría la vida entonces. Eso es lo que denominamos ley de vida, unos se van y otros vendrán. Hoy nos toca decir adiós o quizás hasta pronto, quien sabe que deparará la vida. Lo que si sabemos es que hoy cerramos un ciclo, una etapa de casi 100 años tras el mostrador. Un negocio familiar nacido del sueño de una emigrante gallega en 1921 y que generación tras generación hemos tenido el orgullo de darle vida y hacerlo crecer. Pero nada en la vida es eterno, todo comienzo tiene un final, pero también es cierto que aquello que recordamos nunca muere del todo.
Sería prácticamente imposible mencionar a todas y cada una de las personas que han formado parte de esta familia, decimos imposible porque para nosotros la palabra cliente se convirtió en mucho más que eso.
Y como no, los nuestros, nuestra gente, nuestros "codo con codo", nuestros compañeros y compañeras que día a día han ayudado a levantar la persiana y a seguir luchando, dando siempre lo mejor de ellos y ellas, pasando de ser empleados a ser familia. Algunos de ellos empezando y acabando su vida laboral con nosotros, ese es nuestro mayor orgullo.
Un negocio que ha vivido diferentes transformaciones y adaptaciones con el pasar de los años, pero siempre intentando mantener la esencia, los valores que la "yaya" supo inculcar. La honradez y amor al trabajo que siempre hemos llevado por bandera, enseñarnos a no vivir del negocio sino para el negocio.
Tras 4 generaciones tras el mostrador, debemos y tenemos el orgullo de no habernos separado nunca en la vida y haber compartido juntos los mejores momentos de ella, la niña bonita.
"I recordeu que aquesta setmana Pepito i Montse no passaràn a cobrar la raya, guardeu-se els dinerets per a la setmana que ve"
Eternamente gracias
Ca la senyora Antonia - Tejidos Catalá - Juan Catalá