18/05/2026
Un espacio que juega con ese contraste entre lo rústico y lo cuidado. Las mesas de madera ma**za, con el canto vivo a la vista, conversan con el ladrillo artesanal. Las sillas tapizadas en tonos neutros suavizan el ambiente, y los espejos redondos rompen la verticalidad de la pared, multiplicando la luz. Y esa luz llega desde arriba: una lámpara de asta de ciervo con bombillas vistas cuelga sobre las mesas, creando un ambiente íntimo, casi de cabaña moderna.
El resultado es un restaurante con alma. No es solo diseño por diseño. La pared de Antic Fang le da historia, textura y autenticidad al sitio. Te sientas y ya sabes que aquí no van a servirte la comida en un plato cualquiera. El espacio te prepara para algo hecho con tiempo, con mano, con cuidado.
Perfecto para una cena donde lo importante no es solo comer, sino quedarse un rato más hablando con una copa en la mano.