29/05/2026
"Un solo dedo no puede recoger harina del suelo"
Un ejemplo más de la sabia oralidad de l’ para educar en el valor del apoyo mutuo, el trabajo en equipo, la , la amistad… El bienestar de una comunidad depende de la suma de muchas voluntades; juntos siempre llegaremos más lejos. Palabra de .
¡Viernes, último de mayo! ¡A disfrutar del finde! 😊
* Proverbio , de , grupo étnico mayoritario con cerca del 70% de su población. El nombre del país proviene de esta lengua ('dzimba-dza-mabwe') y significa "casas de piedra". El término deriva de la antigua ciudad del Gran , que fue construida sin usar mortero o cemento, solo a base de grandes bloques de piedra ensamblados.
FOTO: Cae la tarde y dos niñas recogen la , que ha estado extendida al sol para que se secara. Es un método de conservación ancestral y común en el rural, donde esta hortaliza tropical, también conocida como , se lleva cultivando desde tiempos inmemoriales.
El proceso en cuestión comienza cosechando las vainas cuando aún están verdes y tiernas. Entonces, las cortan en rodajas, mitades o trozos pequeños, como se ve en el montón del suelo, y las extienden al sol para que se sequen bien; es decir, se deshidraten y así se puedan almacenar durante meses sin necesidad de refrigeración.
Después, esta okra seca la echan directa al guiso, pero también he visto que algunas veces la muelen para convertirla en un polvo, en una especie de harina, que añaden a los caldos para espesarlos.
Por cierto, que hablando de espesar, el rasgo más característico del es que al cortarse libera una sustancia gelatinosa natural, llamada mucílago, que actúa como espesante natural en muchas sopas y estofados africanos, y de la diáspora afroamericana también.
Las historias orales cuentan que el llegó al continente americano a través del comercio transatlántico de personas esclavizadas, cuando las africanas escondían semillas en sus trenzas y ropas para asegurarse el sustento. De ahí nació el famoso plato gumbo, típico guiso de la cocina criolla del sur de EEUU.
área, región Norte de , ©Lara Ripoll