06/07/2026
La danza es una disciplina donde casi todo invita a más .
Más fuerza.
Más empeine.
Más altura.
Más horas.
Y, sin darte cuenta, acaba pasando que para conseguir más debes ir más deprisa.
Pero muchas veces ocurre justo lo contrario.
El cuerpo aprende cuando le das tiempo a sentir.
Por eso el verano me parece una época tan especial.
Las clases bajan el ritmo, desaparece un poco la presión y, por fin, aparece algo que durante el curso escasea: el tiempo para escuchar tu cuerpo.
Aunque llevo meses aprendiendo, el verano me da tiempo a entender el cuerpo, y en especial el pie, desde otro lugar. No solo cómo se mueve, sino cómo aprende a moverse.
Cómo el cerebro organiza cada pequeño músculo.
Cómo una articulación cambia cuando deja de compensar.
Y por qué, muchas veces, intentar hacer más sin escuchar... es precisamente lo que te impide avanzar.
Es una formación muy diferente a las que había hecho hasta ahora sobre fittings de puntas.
Y, curiosamente, cuanto más aprendo, más convencida estoy de algo:
Un buen fitting no empieza cuando te pruebas unas puntas.
Empieza mucho antes.
Empieza entendiendo el pie que va a entrar dentro de ellas.
¿Te gustaría ver algunas de las cosas que estoy aprendiendo?