25/01/2016
MATERNIDADES LIBRES
La necesidad que guió mi deseo de realizar este trabajo
Cuando tuve que decidir sobre qué quería escribir, qué tema me gustaría abordar en el trabajo final del primer curso del Máster en Estudios de la Diferencia Sexual de Duoda, sentí la alegría que puede una sentir cuando te hacen un regalo. El poder escribir sobre lo que
sintiese necesario escribir ha sido un regalo. Estoy acostumbrada en mi trabajo a escribir sobre lo que debo y dejar la expresión de lo que siento para momentos muy puntuales o para plasmar en el cuaderno que siempre me acompaña por si surge la necesidad de expresar algún sentir que me asalte de improviso. Pero hacía mucho tiempo
que no me sentía tan libre para poder reflejar en un documento que no fuese personal, lo que desease poner en palabras.
Este regalo, solo podía despertarme un compromiso conmigo misma. El compromiso de ser fiel a la verdad y tratar de esforzarme por hacer coincidir las palabras con las cosas ahora que se me ofrecen las condiciones favorables para ello.
Tengo 30 años, una hija de 4 y un hijo de 5 años, a punto de cumplir los 6. Fui madre por un deseo femenino libre de serlo. Era feminista cuando deseé hacer realidad mi deseo pero la experiencia de mi primer embarazo, parto y los primeros años de crianza no fueron como yo hubiese deseado.
Me sentí juzgada en el movimiento feminista por parecer precisamente poco o nada feminista. Desde la mirada de “género” se sacaban conclusiones sobre mi deseo de ser madre el último año de
carrera universitaria, sobre el deseo de optar por la lactancia materna
y sobre el valorar el tiempo compartido con mis criaturas lo suficiente
como para no regalárselo al mercado laboral hasta que Celia y Antonio empezaron la etapa escolar con tres años de edad.
Fuera del movimiento feminista también encontré una visión de
la maternidad que nada tenía que ver con mi experiencia. Una visión
en la cual la madre permanece en un segundo plano, tal vez ni siquiera aparece en escena, siendo la ciencia médica la que va marcando los tiempos del embarazo, las valoraciones necesarias, las pruebas diagnósticas convenientes para que el embarazo llegue a término correctamente. Mientras la madre se sitúa como una espectadora del proceso de crear vida que no parece estar protagonizando, en todo caso, incluso se la trata como si lo estuviese
obstaculizando.
Entre ambas visiones parecía no abrirse camino para una maternidad libre.
Resultó ser que el camino no estaba entre estas maneras de entender la experiencia de crear vida, sino más allá.
Hasta no hace demasiado tiempo yo no sabía poner en palabras lo que había sucedido, las repercusiones y respuestas que provocó en mi entorno la decisión de ser madre, que siendo feminista, universitaria, deseara serlo y salir del mercado laboral para hacerlo según mí deseo. También he necesitado tiempo para poner en palabras lo que despertó en mí esta reacción, así como el trato
recibido por la institución de la medicina convencional.
Ahora entiendo muchas más cosas de las que en su momento era capaz de explicarme. A la luz del pensamiento de la diferencia sexual he podido comprender la reacción del feminismo más institucionalizado ante la maternidad así como el imposible entendimiento entre una gestante y una obstetricia masculina.
También he puesto nombre a la madeja de sentimientos encontrados,malestares, sufrimiento acumulado en esta etapa de mi vida. Ahora sé en qué consiste un desorden simbólico. Pero a través del
pensamiento de la diferencia sexual también he dado valor a la
puesta en juego que supuso seguir mi deseo libre de ser madre y
haberlo sido en el momento adecuado. Adecuado por hacerlo coincidir
con el momento en que sentí el deseo libre de serlo.
Actualmente, el feminismo institucional nombra a la obra materna, a la primera relación no instrumental, “carga familiar” y la ciencia médica sigue en el orden simbólico del padre, teorizando
sobre la creación de vida humana sin tener en cuenta a las madres y
tratando de apropiarse de su obra. Sin embargo, siendo este el contexto, cada vez hay más mujeres que se guían por el deseo de ser madres fuera del patriarcado y fuera del feminismo como reacción al patriarcado. Desean ser madres desde el deseo femenino libre, y lo consiguen.
Este trabajo tiene como origen mis propios intentos de vivir una
maternidad libre y el ejemplo de amigas del alma que lo logran.
Leer completo:http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/16302/1/Maternidades%20Libres.%20Mar%C3%ADa%20Ju%C3%A1rez%20Escario.pdf