06/06/2026
Hola Guerrer@s!!!
Hoy, miles de personas irán en singular peregrinación al totémico monte de Valonsadero, reviviendo viejos ciclos se acercarán a contemplar al toro cuadrillero que desde el sábado pasado se encuentra en Cañada Honda, muy cerca de las paleolíticas pinturas que los recovecos y covachones han guardado durante siglos en las que aparecen las figuras antropomórficas frente al toro.
El ayer y el hoy, imborrable en el marco mágico de un monte que pierde su sentido campestre para convertirse, por unos días, en el epicentro de lo sagrado y de la fiesta, donde se va a rendir culto a lo pagano, donde cada año se reanudan los ciclos táuricos bajo el sol solsticial de junio propiciando una feliz conjunción de hombre, toro, vino, monte y danza.
En el fuero de Soria de Alfonso X, en 1256, ya se hablaba de “la guarda y defensa de Valfonsadero”. Monte que en ese tiempo pertenecía al 50% al común de los vecinos y a la Casa Troncal de Linajes. El Ayuntamiento tuvo que esperar a 1664 para pasar a ser copropietario a tercias, aún hoy en día se dice que el monte fue donado a Soria por una señora adinerada, pero esto es totalmente falso e infundado.
Presentado ya el lugar, entremos en el festejo...
Históricamente “Lavalenguas” y “Compra del Toro” eran lo mismo, dado que antiguamente este monte disponía de ganaderías bravas, las cuadrillas se acercaban privadamente a Valonsadero, acompañados únicamente por los ganaderos para ver in situ los posibles toros a adquirir, siempre y cuando se ajustarán al precio estipulado en lo ajustado con anterioridad en la Asamblea de la cuadrilla, supuestamente en el Catapán.
En el siglo XVII ya aparecen conceptos de gastos de cuadrilla para este día.
El 25 de junio de 1761 se especifican los gastos que se han de hacer y manda que “…Para la compra del toro o lavar la lengua (que llaman), diez y seis reales”. El texto demuestra que ya entonces la tradición popular de llamar a la “Compra del Toro” también día de “Lavar la lengua” sin que se sepa en realidad su etimología o en concepto de qué tal denominación.
Poco a poco, este acto empezó a ser frecuentado por los vecinos de cuadrilla adquiriendo el carácter popular y hasta masivo que hoy tiene. En 1944, el alcalde Mariano Íñiguez amplió el corral de Cañada Honda y señaló el sábado anterior a la denominada “Compra” como día en que, de acuerdo Jurados y Comisión de Festejos, entre unas veinte personas, las cuadrillas hicieran la elección del toro, acto festivo que se empezó a denominar como la “Comprilla”.
Pero, de igual modo, poco a poco fue masificándose este acto, adquiriendo finalmente el segundo de los dos nombres citados, “El Lavalenguas”, usándose finalmente el nombre de "Comprilla" al acto matutino que se celebrará el siguiente domingo.
Hoy en día, tal vez por ser el primer compromiso festivo con el toro, por caer siempre en sábado y desarrollándose en el espacio abierto del Monte, son miles de personas las que se desplazan a Valonsadero, los primeros a cerrar los toros en los corrales (en una de las estampas más bonitas que se pueden contemplar en estas singulares fiestas), poco a poco los sanjuaneros y sanjuaneras irán llegando al monte a comer y merendar y otros a “tentar” a los novillos bien en las capeas del corral grande, bien a pierna suelta en la Cañada donde se suceden no sólo los revolcones si no, raro es el año que así no ocurre, las cogidas por asta de toro a mozos que no miden bien la distancia o que el exceso de vino les agranda su repentina valentía ante los morlacos.