24/04/2026
Es curioso cómo funciona la nostalgia. A veces, un recuerdo tan pequeño tiene la fuerza de traerte un mundo entero de vuelta.
El mío es el de mi abuela Filomena. La veo siempre con su bata de andar por casa, pero nunca sin su collar de perlas y sus pendientes. Ella vino de Andalucía a Catalunya para trabajar, dejando atrás una guerra con muy poco en la maleta; esas joyas eran su único tesoro. Se las ponía cada día, pasara lo que pasara, porque la hacían sentir especial. Era su forma de mantener su dignidad y su esencia por encima de todo.
Con está colección le rindo homenaje, le he puesto su nombre, y es mi regreso a esa vieja caja de Colacao donde guardaba las fotos antiguas de la familia. He querido volcar en la plata y perlas esa mezcla de sencillez y fuerza que ella tenía, para que tú también te sientas especial hoy, sin esperar a una ocasión mejor.
Porque las perlas, como los recuerdos que sobreviven a todo, y nunca pasan de moda.