29/03/2026
María es amiga mía de toda la vida, así que el día que apareció en el atelier con su madre, Arantxa, sin avisar, me sorprendió.
Venían a contarme que se casaba. Y que, por supuesto, quería que le hiciera yo el vestido. Su madre añadió enseguida que el de María… pero el suyo también.
Así empezó un proceso precioso en el que terminé creando los vestidos de las dos.
Con María fue especialmente bonito. Tenía muy claro lo que no quería, pero todavía no sabía exactamente cómo debía ser su vestido.
Empezamos a probar, investigar, mirar caídas de telas, formas y escotes… hasta que poco a poco apareció el diseño.
Un vestido con una caída increíble y un drapeado asimétrico de gasa en el cuerpo que fuimos ajustando en cada prueba hasta que quedó perfecto.
Y para terminar, una estola de mohair que la envolvía para protegerla del frío. Ese último gesto no podía ser más ella.
Ha sido un proceso precioso acompañarla en algo tan importante.
María estaba preciosa 🤍