Araceli Dent

Araceli Dent Todo aquello que te sorprenda, te maraville, que sientas que puedes expresar con flores..! Todo es p

08/06/2026
08/06/2026
08/06/2026

¿Sabías que Taxco fue construido sobre una montaña tan empinada que muchas de sus calles tienen pendientes que hoy serían impensables para una ciudad moderna?

Y quizás esa sea una de las razones por las que este lugar le parece tan bonito a tanta gente.

Cuando alguien visita Taxco no solo ve casas blancas con techos de teja. Lo que realmente llama la atención es cómo todo parece estar acomodado para crear una vista perfecta desde casi cualquier rincón. Las calles suben, bajan, giran y de pronto revelan balcones llenos de flores, callejones estrechos y panorámicas que parecen sacadas de una película.

Gran parte de su belleza también tiene una explicación poco conocida: Taxco conserva una imagen arquitectónica muy uniforme. A diferencia de muchas ciudades donde cada edificio tiene un estilo diferente, aquí predominan las fachadas blancas, los detalles de herrería negra, los techos rojizos y las construcciones adaptadas a la montaña. Esa armonía visual hace que el cerebro perciba el paisaje como más agradable y ordenado.

Además, la ciudad creció siguiendo la forma natural del terreno en lugar de intentar modificarlo. Por eso las casas parecen acomodarse unas sobre otras, creando esa imagen tan característica que enamora a fotógrafos y viajeros.

Y hay otro detalle curioso. La mayoría de las personas asocia Taxco con la plata, pero antes de convertirse en uno de los centros plateros más famosos de México, su riqueza minera permitió que se construyeran templos, casonas y edificios que aún hoy forman parte de su encanto.

Quizá por eso Taxco no necesita playas, rascacielos ni grandes avenidas para impresionar. Su atractivo está en algo mucho más difícil de conseguir: una ciudad que logró conservar su personalidad durante siglos y que sigue haciendo que quienes la visitan quieran detenerse a mirar cada esquina. 🇲🇽
📍Taxco, Guerrero.

📸 IG: el.leyvas

08/06/2026

Cuando era normal que los vecinos compartieran el mismo horno..

En muchos pueblos de México, especialmente hasta mediados del siglo XX, no todas las familias tenían un horno propio.

Por eso era común que varias casas compartieran un mismo horno de adobe o ladrillo. Allí se cocía pan, se calentaban alimentos e incluso se preparaban comidas para fiestas, bautizos o bodas.

Los días de horneado eran casi un acontecimiento social.

Mientras unas personas esperaban su turno, otras conversaban, intercambiaban recetas, noticias o simplemente pasaban el rato. El horno terminaba siendo mucho más que una herramienta: era un punto de encuentro para toda la comunidad.

En algunos lugares, el horno pertenecía a una familia que permitía usarlo a los vecinos; en otros, era prácticamente comunal y servía para decenas de hogares.

🟢Fuente :
Pilcher, J. M. (1998). ¡Que vivan los tamales! Food and the making of Mexican identity. University of New Mexico Press.

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London
N28HB

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