02/07/2024
LAS PERSONAS QUE NACEN PARA ROBAR
Un señor muy amable llamado Eduardo fue al campo y le compró un b***o a un anciano por S/5000 soles. El viejo acordó entregarle el animal al día siguiente.
Al día siguiente, el campesino le dijo:
—Lo siento, Eduardo, pero tengo malas noticias: el b***o falleció.
—Bueno —dijo Eduardo—, entonces devuélvame mi dinero.
El vendedor replicó:
—No puedo. Ya me lo gasté.
Eduardo le dijo:
—Bien, igual entrégueme el b***o.
— ¿Y para qué? —preguntó el anciano—, ¿Qué vas a hacer con él?
—Lo voy a rifar —contestó Eduardo.
—Estás loco, ¿cómo vas a rifar un b***o fallecido?
—Es que no le voy a decir a nadie que está fallecido, por supuesto.
Un mes después, el campesino encontró nuevamente a Eduardo y le preguntó:
— ¿Qué pasó con el b***o?
Eduardo respondió:
—Lo rifé, vendí 500 números a S/20 cada uno y gané S/10,000 soles.
— ¿Y nadie se quejó? —preguntó el viejo.
—Solamente el ganador —le dijo Eduardo—, pero a él le devolví sus S/20 soles.
Eduardo creció y se hizo político. Llegó a ser alcalde, congresista y luego gobernador. Usó el dinero de todos para llenarse los bolsillos. Todos sabemos cómo.
Un señor que nunca trabajó honestamente ni hizo nada productivo, ahora es muy rico... porque encontró muchos b***os fallecidos en su camino y los rifó a gente ingenua. Lo mejor de esta historia es que sigue encontrando más b***os fallecidos. ¡Quiere ser gobernador de nuevo! Hay muchos que no tienen vergüenza.
Tú no puedes dejar que te sigan vendiendo b***os fallecidos... Estemos alertas. Abre tus ojos y, mejor aún, tu mente, tu criterio y mucho sentido común. Piensa en tus hijos y tu familia.
Ustedes pueden ayudar a que paren de vendernos b***os fallecidos compartiendo esta historia.
Autor anónimo
"Un pueblo que vota por corruptos, ladrones, prófugos... No es víctima... Sino cómplice"