23/01/2020
“Hace mucho tiempo atrás, había un dios bueno que se llamaba Mapapak, que protegía a la tribu de los indios sumos. Una noche la luna no estaba como siempre. Se oscurecía cada vez más porque el dios malo llamado Wasalá movía a la tierra cerca de la luna.
De pronto, la luna se puso roja con la ayuda del sol. Los sumos sabían que era una lucha entre el bien y el mal. Se sentían en peligro porque sabían que los eclipses podían dejar a la tribu en la ruina… Entonces salieron de sus casas y se reunieron en la selva a orillas del río.
De pronto apareció el espíritu del mal, al verlo ellos comenzaron a hacer ruidos y fogatas para espantarlo. Mapapak envió un mensajero valiente que tenía forma de pájaro con un grueso pico y plumas de brillantes colores, verde azul y amarillo. Este guerrero del bien venció al espíritu del mal, pero en la lucha salió lastimado. Desde aquel día, la guacamaya tiene también en sus plumas el color rojo. Es la guara roja, ave nacional de Honduras”.