06/01/2026
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ㅤ ㅤ 박노을's 시점 ― #솔로 발전
ㅤ ㅤ ᝰ // 2025년, 잃어버린 자격.
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ㅤSe había apartado de su camino.
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ㅤQuiso buscar refugio de forma esporádica, con la llovizna creando ruido en el fondo cuando se resguarda temporalmente en el local elegido al azar; algunas gotas salen sobrevolando el ambiente cuando refriega las suelas de las botas sobre el tapete y luego se retira el gorro de lana de la cabeza, inusualmente incómodo por la cantidad de humedad que se acumula entre las fibras.
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ㅤLa pequeña librería estaba sorprendentemente atestada de gente en circunstancias idénticas a la suya. Lo justifica, en silencio, en lo acogedor del aspecto que tienen los grandes anaqueles de madera, de piso a techo, recubierto por libros de todos los tamaños, colores y grosores, distribuidos, aparentemente, según su categoría; algunos rincones tenían pinturas de autores aficionados por lo deliberado y abstracto de esa postura, piezas en arcilla que representan todo y nada, e incluso algunos altavoces anclados a las paredes de donde se reproduce una melodía aterciopelada y fina, motivando el ensimismamiento de la búsqueda o la consumación de una buena lectura. Corrió con suerte, supuso, al haberse encontrado con un lugar de ese calibre a la espera de que la lluvia cesara.
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ㅤHabía que caer, pues, en la intencionalidad colectiva: hallar un buen libro y condicionar el tiempo a su disfrute. Noeul no lo pensó ni lo meditó con tanta severidad, atraído por la falsa inmensidad de los pasillos estratégicamente alumbrados por luces cálidas. Cada título en la portada resulta llamativo de una forma, cuando menos, fugaz, consiguen dilatar sus pupilas con un entusiasmo irreverentemente breve que motiva la facilidad con la que br**ca tan fácil al siguiente. Todavía no mide la inmensidad del espacio que habita cuando con libro en mano siente una mirada persistente que se clavan como agujas en su nuca; Noeul es inusualmente sensible cuando se trata de los estímulos externos, por lo tanto no implica una mayor complejidad el percatarse de que hay una incidencia revoloteando como mariposas a su alrededor; para ello, solo requiere de un diminuto instante —fugaz y sigiloso— que le guíe hacia el encuentro de eso tan desconocido que produce un cosquilleo irreverente en la boca de su estómago.
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ㅤMás temprano que tarde, contempla con un detenimiento crítico lo que consiste en un par de ópalos circundantes que recorren su cuerpo desde la punta de los pies hasta los cabellos azabaches, brillando en contraluz. Hay cierto reconocimiento silencioso al que sucumbe por voluntad propia cuando del movimiento ralentizado pasa a darse de frente con ese muro metafórico que implica hallarse cara a cara con algo totalmente inesperado. Necesita poco más de un par de segundos para finalmente girar sobre sus talones y anteponerse a las circunstancias con una sonrisa tensa pero expandida de un vértice a otro, como quien debe enfrentarse a un obstáculo fortuito con la gentileza con la que el viento exterior sopla y bate las copas de los árboles.
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ㅤRecuerda haber visto su rostro en situaciones muy específicas, en escenarios que no ameritan la mayor de las contemplaciones pero que igualmente posee la cantidad de contundencia suficiente para guardar un recuerdo directo en su frágil memoria. Asimismo sería absolutamente improbable deshacerse de la visión predeterminada que adquiere de su rostro, con ojos parduzcos de naturaleza inquieta y unas facciones tan finas que en su plena ejecución postradas sobre el amplio lienzo de su rostro se sienten montadas en una superficialidad indigna como la de alguien que vive únicamente para equipararse de una belleza que no puede reflejar del todo en ese oscuro y amargo interior. Noeul de todos modos sigue las directrices que se le han inculcado socialmente desde que tiene uso de razón, las mismas que motivan la amabilidad como una careta para esconder detrás todo aquello que permanece sucumbido en la profundidad tormentosa de su mente, la cual no guarda silencio sin importar cuánto lo ameriten las circunstancias.
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ㅤ—Eres Park Noeul, ¿cierto?
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ㅤUn asentimiento cuidadoso sirvió como respuesta para esa cuestión que llega de repente. Fue ingenuo de su parte esperar que el mutuo reconocimiento no iba a derivar de un intercambio de palabras, después de todo, la ausencia de contacto previo colisiona en esa puesta en escena donde se arma una conversación como único punto de escape; no existe otra alternativa, y antes de lo pensado está encarcelado contra una interacción para la que quizás no se sabía preparado. Igualmente nada es lo suficientemente inoportuno para su persona en ese momento; parecía haberse preparado durante toda su vida para lidiar con situaciones de ese estilo, como si el universo estuviera conspirando en son de buscar los medios adecuados para demostrar cuánto había aprendido en el proceso de encontrarse a sí mismo. Esa parecía una de esas visiones lejanas, ligeramente borrosas, donde su pasado le pisa los talones con la intención de hacerle tropezar, arrepentirse y lamentarse por todo aquello que había cometido tratando de dar con la función que estaba dispuesto a cumplir en este mundo.
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ㅤ—Conozco a tu padre —le dijo.
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ㅤ«Sí, eso supuse», pensó, aunque no tuvo la valentía para ponerlo en palabras incluso si presiente que la expresión que nace en su rostro a partir de ese instante es capaz de demostrar todo lo que con su boca no puede pronunciar. Está acostumbrado, consciente o inconscientemente, no espera menos de un hombre de su calibre, de esos que recubren sus cuerpos con una tapicería cara de seda o cachemira, corbatas prensadas contra la garganta, y zapatos perfectamente ilustrados, sin una sola pizca de suciedad tan fácil de pillar en esta temporada del año donde de cada pequeño nubarrón nace un charco. Era evidente que se trataba del tipo de persona con la que su padre se codeaba, ostentosos y arbitrariamente pretenciosos, llenos de la prepotencia que hace a las masas tornarse nerviosas por la figura central de este hombre empoderado que utilizará todos sus recursos para salirse con la suya. Sin embargo, desde su desconocimiento aboga por la apertura inicial, aquella que lleva a ese mismo hombre a hablarle con gentileza, tal vez simulada, tal vez fingida, pero una gentileza al fin, un falso atisbo de confianza que se despliega como el agua a través de los canales de un río y, aunque no es suficiente para instalar en su cuerpo la tranquilidad, no amerita su huida heroica de la escena; ya que estaba ahí sería lo suficientemente cortés como para darle un cierre a esa conversación, luego saldría victorioso para dejar este momento extraviado en su memoria, en un olvido tan profundo que ni siquiera tenga la posibilidad de compartirlo.
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ㅤ—¡Oh, entiendo…! ¿Le gustaría que le mande un saludo de su parte? —cuestionó sintiéndose falsamente conmovido por haber sido reconocido.
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ㅤNo obstante, contrario a lo esperado, el sujeto parece contener una risa entre sus dientes pulidos y abrillantados como una hilera de perlas, sus colmillos se ven inusualmente filosos, en especial cuando repasa el ápice de la lengua a través del borde, risueño, socarrón, casi juguetón de una forma sospechosa, dando una negación con su cabeza que, sin importar la velocidad o la potencia, no consigue remover ni un solo mechón perfectamente peinado. Luego lo ve pavoneándose, apoyado cada vez más cerca de su cuerpo, sin llegar a romper el límite de esa misma cortesía que previamente mostró; parecía un hombre osado, pero no lo suficientemente irreverente como para traer abajo el muro protector que el muchacho tiene alrededor de sí.
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ㅤ—No, no es necesario. Lo veo con frecuencia —Luego hace una pausa de tormento en lo parsimoniosa que se torna, como si el mundo se estuviera deteniendo con su habla—. Él suele hablar mucho sobre ti.
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ㅤLa aclaración no le produce dicha, al contrario cava profundamente en la angustia que lleva almacenada durante una cantidad de tiempo indeterminada. Se permite reír con tosquedad, sobrecargado de la ironía que implica su vida cuando de esos aspectos de su cotidianidad se trata, sí, porque era totalmente consciente de cómo su destino había cambiado de una forma totalmente contraria a lo que se quiso de él desde un inicio. Había dejado de circular como ese prodigio del atletismo, ya no corría maratones ni ganaba medallas, simplemente pasaba a estar rodeado de las risas y los llantos imparables, de berrinches, de pintura y dibujos que se adhieren a las paredes coloridas del preescolar; era, cuando menos, una odisea de la que estaba agradecido de poder formar parte, porque era la decisión que había tomado por cuenta propia, a voluntad y sin ningún tipo de remordimiento, sin importar quién o qué hubiera estado en contra, desde que era lo que le producía una felicidad tan benevolente en su persona que, sin lugar a dudas, teniendo la oportunidad, lo volvería a hacer exactamente de la misma manera. Así que, en ese momento, envalentonado, no puede sino poner su frente apuntando a lo alto, probablemente con el semblante cristalino y la mirada hermética, viendo directo hacia el ocaso de su emocionalidad, aquella donde radica cada lágrima, cada gota de sangre y cada pequeña pizca de esfuerzo que tuvo que sudar para ganarse un lugar.
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ㅤ—Apuesto a que lo hace, señor.
ㅤ—Una lástima que hayas decidido dejar de ser atleta.
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ㅤVaya, eso es algo extraño para decir.
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ㅤEl suelo bajo sus pies pareció temblar como si una onda se paseara por debajo de ellos con la intención de sacudir todo lo que se hallaba en su sitio, pero Noeul no titubea, no se siente intimidado por los vestigios de su pasado, ni se deja sonsacar por la posibilidad de lo que nunca ocurrió. El mensaje estaba claro: era una clara provocación hecha para martillar clavo tras clavo directo en su corazón, una lástima para el susodicho pues había pasado los últimos años procurando que cada nueva dolencia se convirtiera en una bienaventuranza de la cual regodearse cuando los cretinos como él tratasen de sacar provecho con su sufrimiento, como si se tratara de un teatro por el que pagar el mejor asiento, buscando saciar sus p***s y llenar el vacío de sus mentes con un poco de entretenimiento temporal.
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ㅤ—Mi padre podrá ser un político excelente, y siempre me alegrará enormemente ver cuán lejos ha llegado con su carrera —mencionó, casi burlesco—. Pero una cosa es evidente, y es que no es el mejor contando historias… Pues en ningún momento le retrató la realidad tal cual como era.
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ㅤEl desconcierto a partir de sus palabras no deja indiferente a nadie y puede ver esas cejas arqueándose sobre la frente que adopta una secuencia de líneas de expresión que delatan los años debajo de todos esos procedimientos que mantienen la piel brillosa y tersa. No pretende ser desafiante pero parece Claro que un ataque solamente puedes ser respondido con otro igual o peor de tajante, y para cuando se da cuenta, la incomodidad que se ve reflejada no solo en ese rostro sino en toda la corporeidad que le corresponde a la figura frente así es tan palpable que podría cortarla con el borde de su mano de un solo manotazo, firme y decisivo.
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ㅤ—Vamos, muchacho, ¿el jardín de infantes…? Debe ser una broma.
ㅤ—Solo sería una broma para alguien que ve la educación como una cosa insignificante. Ustedes trabajan toda su vida por unos hijos que pretenden mandar a la universidad en algún momento, sin embargo, son ustedes los mismos que desprecian la labor de aquellos que otorgan un espacio para que sus hijos aspiren a llegar tan lejos que ni el dinero que tienen a su alcance podría conseguirlo.
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ㅤEl silencio posterior dejó un ligero vacío el cual tiene la intención de verse llenado con nada más que con la realización de una palabrería bien ejecutada como si el hombre necesitara una pequeña sacudida para darse un golpe directo con la realidad. Noeul no lo contempla con mayor severidad, no quiere invertir su tiempo y sus ganas en demostrar aquello que no le corresponde postrarse como un premio, sino como un regalo de la existencia en sí misma, después de todo, era absolutamente feliz con ese destino que eligió para su propia persona y no lo cambiaría por nada del mundo.
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ㅤ—Si me permite… Tengo mejores cosas que hacer. Envíele saludos a mi padre, por favor, seguro le hará mucha ilusión saber de esta plática.
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ㅤSin pensar en las potenciales consecuencias simplemente sigue su camino, el corazón latiendo de forma errática, con zancadas firmes, largas y seguras, de esas que se dan únicamente cuando se tiene plena confianza en el rumbo que se toma. Su futuro alguna vez se visualizó como un negocio, un tipo de trueque, algo que podía presumirse, pero ahora lo único de lo que quiere g***r es de la dicha de verse hacer todo sin obstáculos que le impidan saberse capaz de conseguir cada deseo que se propone. No estaba ahí para demostrarle nada a nadie, ni siquiera a sí mismo que mantiene la esperanza burbujeante por el día que se le reconozca por lo que es, más allá de la procedencia de lo que alguna vez fue su lugar seguro y de lo que ahora, solo las cenizas del desprecio quedan.