04/09/2025
Y aún las pueden encontrar en nuestras dos sucursales. 🫶❤️
👣 Duramil: la chancla que nos calzó la infancia
En 1964 nació Calzado Duramil de México, fabricando sandalias de plástico inyectado pensadas para la gente sencilla. Pero lo que quizá no imaginaron sus creadores es que aquellas chanclas terminarían siendo parte de la historia de miles de familias en los pueblos y barrios de México.
Cada chamaco sentía que tocaba el cielo cuando estrenaba unas Duramil. En cualquier tiendita del pueblo había de todos los números, y mi madre, tomándome de la mano, me llevaba a elegir las mías. El vendedor siempre repetía: “éstas le van a durar mil años”, y vaya que tenía razón.
✨ Ese olor a nuevo era un lujo. Y formar parte de la cuadra que las portaba, aún más. Las Duramil debieron llamarse “mil usos”: eran guantes de portero para atajar balonazos, proyectiles para tumbar tamarindos y mangos, embarcaciones improvisadas en los charcos de lluvia… y, claro, la herramienta con la que mamá imponía respeto si regresabas a casa sin el par completo.
👣 Eran resistencia pura:
Podías perder una en la corriente de agua, correr tras ella hasta el anochecer y encontrarla atascada bajo un árbol, como si hubiera esperado por ti. En la primaria, eran el complemento perfecto: te quitabas las chanclas en clase con el pretexto de secarlas, pero siempre sabías cuáles eran las tuyas entre decenas afuera.
⚽ En los días de fútbol callejero, las Duramil eran el “home play”. Y aunque quisieras esconderlo, te delataban: las piedras atoradas en los orificios de la suela sonaban como tacos de profesional.
👣 Más que un calzado, un símbolo:
Con ellas aprendimos a correr bajo la lluvia, a sentir la tierra mojada, a recibir tunda cuando se perdían y a g***r la libertad cuando se encontraban. Quizá un día alguien se las llevó, quizá reposen olvidadas en algún terreno, pero estoy seguro de algo: donde quiera que estén, aún guardan el eco de nuestras aventuras.
💙 Duramil no solo fue calzado: fue la infancia hecha plástico, olor a nuevo y memorias que, como aquellas chanclas, parecen durar mil años.