Su inspiración proviene de su cercanía estética y emocional con el Quattrocento renacentista, en especial la pintura de Botticelli; con el teatro de Moliere; con el clasicismo racionalista del Palacio de Versalles, con el maximalismo de Luis XIV. Es un admirador y hedonista del cuerpo femenino, del equilibrio entre moda y arte. De aquí su vocación de diseñador, mago que deconstruye una estructura
arquitectónica y la transforma en prendas sensuales que hablan de libertad y subrayan la belleza de la mujer. Fue a fines de los 80, cuando Héctor Terrones irrumpió con fuerza innovadora en la escena de la moda en México. Imponer el corsette como prenda de moda fue, en el ya lejano año de 1995, una provocación, una innovación y un triunfo. “Me fijé en el concepto del corsette por el reto y la complejidad de crear uno que embelleciera el atrevimiento de lucirlo en público”, es la afirmación sencilla con la que Terrones explica de dónde la idea de hacer pública una prenda íntima. Su talento es innegable y salta a la vista, pero, anota -recordando las enseñanzas recibidas en el hogar paterno, de donde hereda su beta empresarial- que quizás poco le valdría sin la tenacidad del artesano y la independencia del emprendedor con las que ha proyectado su vocación de diseñador dentro y fuera de México. Héctor fue un destacado alumno en el Instituto Superior de Diseño y Moda Jannette Klein donde se formó y donde ha fungido también como catedrático de diversas asignaturas. Inició su carrera profesional como coordinador del Departamento de Diseño de las licencias de Halston y Guy Laroche en México; colaboró durante trece años con L’Oreal Professionel; también durante trece años diseñó el vestuario de las finalistas del certamen Nuestra Belleza México y han sido muchas las bellezas mexicanas –Montserrat Olivier, Christian Bach, Elsa Aguirre, Jacqueline Bracamontes, Galilea Montijo, Martha Cristiana, Belinda Gloria Trevi, Annet Michel, Yuri, Las Pandoras, Itatí Cantoral (para la obra teatral: Cabaret), Edith González, Lupita Jones, entre otras 250 celebridades- que han pisado pasarelas, escenarios y eventos glamorosos arropadas con los diseños de Héctor. La internacionalización de sus creaciones resultó ser un paso dado con la naturalidad de quien sabe que el horizonte es una ilusión frente a la cual, sin embargo, no vale la renuncia. Y su horizonte han sido las pasarelas de París, Nueva York, Hong Kong, Madrid, Miami, Houston y toda la República Mexicana. En algunas de ellas ha tenido la oportunidad de relacionarse con íconos internacionales de la moda como; Carolina Herrera, Pierre Cardin, Loris Azzaro, Alexander MacQueen y su muy admirado Thierry Mugler. El Museo del Louvre, catedral del arte universal, le abrió sus puertas para que presentara sus creaciones, privilegio por primera vez concedido a un diseñador mexicano. Este fenómeno inusitado se repitió en la celebérima Casa Casuarina, la casa Versace en South Beach, Miami. Barbie, la muñeca más importante del mundo, también ha sabido lo que es el talento creativo de Terrones. Tuvo el privilegio de ser seleccionado por la corporación Mattel Nueva York y ha sido el único diseñador latino que ha fusionado su apellido a la famosa muñeca al desarrollar la colección Barbie by Terrones, colección que renovara con audacia la imagen de la popularísima muñeca y, al mismo tiempo, se constituyera en un muy novedoso proyecto de moda –con connotaciones singularísimas- enfocado a las mujeres de todo el mundo. El oropel y glamour del mundo de la moda, e incluso su natural frivolidad, no han impedido que Héctor Terrones también desarrolle su vocación de diseñador con fines filantrópicos. Desde hace años ha apoyado con sus creaciones la lucha contra el cáncer de mama que la Fundación Cima, Fundación Ale, y México Vivo realiza con las mujeres de nuestro país, así como también otras instituciones como los DIF estatales, etc. Actualmente Terrones desarrolla en su nueva empresa: Metropolitan Image Design Studio, diseño de imagen, la producción de Books y nuevos talentos, mismos que los conduce en las altas esferas de la moda y al primer paso de su contratación. Sin dejar de atender personalmente en su atelier a sus clientes de alta moda, novias y XV años. Este el perfil de un diseñador mexicano, orgulloso de sus raíces, exitoso como pocos y que contando con una carrera tan relevante, ha sabido, al mismo tiempo, ennaltecer su profesión.