23/10/2025
Cuidemos mucho a nuestros pequeños y creámosle todo!
Que el dolor, fuerza y valentía de las victimas que pasaron por estos momentos y nos regalan su testimonio, sea un presente para fortalecer la comunicación y el cuidado de los seres más importantes de nuestro corazón, nuestros pequeños de la familia.
❤️❤️❤️❤️🥹
😢💔 “Tenía apenas cinco años, cuando me v*** y me quitaron mi felicidad.”
“Me acuerdo clarito, alguien cercano a mi familia, alguien en quien mi mamá confiaba, fue quien me hizo daño. Yo no sabía qué estaba pasando, solo sentía miedo. Me dijo que no le contara a nadie, que si lo hacía, algo muy malo le iba a pasar a mi mamá. Y yo lo creí. Imagínate, con cinco años, uno se cree todo. Me quedé callada. No entendía lo que pasaba. Solo sentía vergüenza, confusión. Yo pensaba que era mi culpa. Que había hecho algo malo. Y ese pensamiento se me quedó muchos años en el alma.”
“Con el tiempo, no aguanté más y se lo conté a mi mamá. Pero en esa época, nadie hablaba de esas cosas. No existía la palabra ‘ab* so’. Ella no sabía cómo reaccionar… solo me dijo que lo olvidara, que no pensara en eso. Nunca me llevaron a terapia, nunca se volvió a hablar del tema. Y yo me lo guardé. Me lo tragué. De grande me di cuenta que eso me dejó heridas que no se ven. Por ejemplo, no puedo soportar que alguien me abrace con fuerza. Me da ansiedad. Siento como si me faltara el aire. Es algo que me quedó desde entonces. Si alguien me aprieta, tengo que empujarlo. No es que no me guste el cariño, es que el cuerpo recuerda.”
“Yo nunca fui a terapia. Antes no se hablaba de eso. Uno crecía con la idea de que debía seguir adelante, que debía ser fuerte. Pero sí creo que ese episodio marcó mi forma de ver el mundo. Me hizo desconfiada, más protectora con los demás, especialmente con los pequeños. Por eso siempre digo: no confíen en nadie. No dejen a sus hijos con cualquiera. No los manden a dormir a casas ajenas. Los monstruos no siempre tienen cara de monstruo. Pueden ser alguien conocido, alguien cercano. Cuiden a sus hijos, observen sus gestos, su mirada, su comportamiento.”
“A veces los hijos no saben cómo decirlo, pero el cuerpo habla. Si empieza a hacerse pipí en la cama, si está triste, callado, asustado, algo está pasando. Escúchenlos. Abrácenlos. Protéjanlos. Yo me hice fuerte con el tiempo. Aprendí a perdonar. No porque el otro lo merezca, sino porque yo necesitaba soltar. Si uno no perdona, se pudre por dentro. Dios me dio la fuerza. Él sabe lo que cada quien carga.”
“Contarlo me costó mucho. No me gusta hablar de eso, pero lo hago porque si una sola madre escucha esto y puede salvar a su hijo, ya valió la pena.”
🕯️💔 Testimonio de Maribel Guardia, actriz y cantante costarricense, quien a los cinco años fue víctima y hoy comparte su historia como un llamado a proteger a la infancia y a sanar desde el alma.