02/07/2026
Un día como hoy...
¡Muere Díaz en Paris! Un día como hoy, 2 de julio, pero de 1915, fallece exiliado en París, Francia, el que hubiera sido uno de los mejores soldados de la República y el más longevo de los dictadores de México, Porfirio Díaz, a los 84 años de edad.
Su vida antes de la política fue una verdadera escalada de triunfos, victorias, visión, arrojo, patriotismo estrategia y denodado orgullo en portar las 5 medallas ganadas heroicamente en campaña por esta brillante trayectoria. Su estrella, sin embargo, acabaría por acabarse por su propia mano, al ser su vida política y administrativa inmersa en la controversia.
Sus seguidores mencionarán que trajo la paz al país, sus detractores dirán que la única falta de paz en el país luego del triunfo juarista de 1867 la ocasionó él mismo con sus asonadas contra el presidente de la república a fin de quedarse con el poder; y que la prolongó a base de perpetuarse en el poder.
Sus seguidores hablarán del innegable progreso que trajo, mientras que sus detractores hablarán de que ese progreso fue hecho en base a la esclavitud de las haciendas, misma que se dio exponencialmente a los años en el poder de Díaz, cuyos peones recibían fichas como medio de pago para no poder ahorrar dinero real y escaparse a la suerte de sus arduos trabajos.
Sus seguidores dirán que trajo el ferrocarril, sus detractores afirmarán que las acciones de esas compañías multimillonarias estuvieron en manos del 2% de los mexicanos y que sus contratos dejaron un caos ferroviario al concederse distintos anchos de vía a los licitantes extranjeros a fin de evitarse el uso subrepticio de sus ramales; agregarán sus detractores que fueron tantas las ganancias y tan blindados a cualquier renegociación futura sus contratos de exclusividad (entre 50 y 75 años) que lo pusieron en sus acciones.
Sus seguidores dirán que fue el mejor de los presidentes que México ha tenido, sus detractores darán el contrapunto de que no existe un solo presidente en la historia que dure casi 30 años en el poder, que esos son llamados dictadores por la historia.
Sus seguidores dirán la imprecisión, repetida tantas veces hasta “hacerse verdad”, de que con Díaz el peso estaba a la par del dólar (alguien la ha mencionado incluso por encima de esta divisa) y que Díaz pagó la deuda externa completamente, mientras que la historia misma explicará que la peor paridad contra la divisa norteamericana hasta 1911, época de salida de Díaz del país y de la presidencia, ocurrió en 1893 al cotizarse en 2.83 pesos plata por dólar, y que la deuda fue quintuplicada de 80 millones a 451 al momento de su salida.
Sus seguidores a firmarán que a su salida se llevó a cabo una revolución que poco hizo, sus detractores señalarán que esta revolución fue producto de que un dictador aplastara cualquier viso de sucesor por creerse eterno, en lugar de crear líderes que fueran capaces de heredar su gobierno.
Para avivar más la controversia, es un hecho que Díaz rechazó los derechos a la propiedad de un pedazo de México en 1893, cediéndolos a los extranjeros sin cobrar un solo centavo por ello, mientras que sus seguidores dirán, desviando la atención, que al irse dejó por vez primera 68 millones de pesos en la Tesorería para su sucesor.
Sus seguidores hablarán que gracias a él la iglesia y el poder terminaron en un acuerdo mutuo de respeto y colaboración, sus detractores dirán que fue esa misma iglesia la que le casó con su sobrina carnal, madre de Porfirio Díaz hijo, cometiendo el peor de los pecados, el bendecir un incesto. Los claros y los obscuros durante su vida como Jefe del Ejecutivo fueron extraordinariamente contrastantes como puedes ver.
Calificarlo como héroe o villano es enteramente de acuerdo a como alguien lo interprete de manera subjetiva, la historia objetiva simplemente lo ha puesto entre sus páginas como un personaje más en la evolución de México.