02/12/2025
Hector Rodriguez jaaj
En Chiang Mai, al norte de Tailandia, un pequeño elefante decidió darse un gusto nocturno y se metió en un campo cercano para probar un poco de caña de azúcar. Los vecinos lo escucharon moviéndose entre las plantas y salieron a ver qué pasaba. Cuando el bebé se dio cuenta de que lo habían descubierto, hizo lo que su instinto le dictó: buscó el “mejor escondite” posible… y se paró detrás de un poste delgado, convencido de que nadie lo vería.
La escena era tan inocente que los vecinos no pudieron evitar reírse. El elefantito, quieto y con medio cuerpo a la vista, parecía creer que estaba a salvo.
Las autoridades locales confirmaron después que el pequeño regresó sano y salvo con su manada esa misma noche.