05/08/2025
TODOS SOMOS INCONFORMES!
El Gobierno del Estado, en un pretencioso, incomprensible y unilateral plan, pretende fragmentar el Río Sonora con la construcción de una “absurda” presa. Decimos absurda porque desde su origen se concibió financiarla con la venta de los terrenos de la presa Abelardo L. Rodríguez, área natural protegida sujeta a conservación.
El llamado Plan Hídrico publicado en la página oficial del Gobierno difiere radicalmente de lo que presentan en declaraciones el propio gobernador y sus funcionarios. La ausencia de un verdadero plan maestro sustentado en información técnica, estudios científicos y cálculos serios es evidente. No existe un conocimiento integral de la cuenca, de sus dinámicas hídricas ni de las alteraciones que han provocado desde hace décadas otras presas y el acueducto ya construido en la misma región.
A esto se suma la falta de consulta y aprobación de las comunidades directamente afectadas, lo que revela una imposición disfrazada de política pública.
Las declaraciones oficiales son erráticas y contradictorias: un día aseguran que no habrá acueductos, al siguiente dicen que construirán la presa pero que “el río seguirá corriendo” (¿con quién creen que están hablando?). Los titulares de la CEA y la CONAGUA incluso se aventuran a proponer que el agua superficial de la supuesta presa se otorgue también a usuarios de agua subterránea, que habrá un gasto ecológico, que siempre sí habrá un acueducto y que, además, existe agua suficiente.
La realidad es clara:
Las dos presas que deberían almacenar más agua están secas, a pesar de tener más 80 Kilómetros más de escorrentía que la pretendida presa Puerta del Sol.
La presa Abelardo Rodríguez, que recibe de DOS RIOS (Río Sonora, al Río San Miguel) y del arroyo El Sanjón, permanece vacía desde hace muchos años.
La presa El Molinito que abastece a las áreas agrícolas es manejada de manera discrecional, dejando comunidades enteras sin agua para consumo humano ni agrícola para los ejidatarios.
Según declaraciones recientes del titular de la CONAGUA, pretende dar la ESTOCADA FINAL A ESTAS COMUNIDADES, CON OTRO ACUEDUCTO DESDE EL MOLINITO A LA POTABILIZADORA NORTE.
El área natural protegida decretada por el mismo gobierno entre estas dos presas, no recibe el caudal ecológico indispensable para su conservación.
El argumento de la prelación en el uso del agua —primero consumo humano, luego agricultura y al final industria— se desploma frente a los hechos: comunidades a la orilla de las presas sin agua para beber, agricultores restringidos, pero la minería intocada. La misma minería que secó el ojo de agua de Arvayo, nacimiento del Río Sonora, y que hace 11 años provocó el peor desastre ambiental de nuestra historia, sin que hasta hoy exista remediación ni justicia.
Ayer, además de intentar fragmentar el río, intentaron fragmentar al pueblo, convocando a unos cuantos y excluyendo especialistas, colectivos ambientalistas y ejidos afectados por la presa y el acueducto que ya existenten y que tienen la experiencia vivida de las afectaciones que generan estas infraestructuras.
La respuesta de la gente fue clara y contundente:
¡EL RÍO SOMOS TODOS!
Y así lo hemos demostrado con tres hechos históricos:
-La gran manifestación, caravana y cabalgata.
-La determinación de los pueblos para impedir la entrada de maquinaria.
-La unidad mostrada con el rechazo a reunirse en lo obscurito.
El mensaje no puede ser más claro:
El río no se vende, no se fragmenta, no se negocia. El Río Sonora vive en sus pueblos