27/08/2026
Después de una cesárea, mamá también está recién nacida.
Quiero decir esto por todas las mamás que hemos pasado por una cesárea, porque hay algo que todavía parece estar profundamente incomprendido:
Una cesárea es una cirugía mayor.
No es simplemente “tener al bebé por otra vía”.
A una mujer le realizan una incisión que atraviesa varias capas de tejido para poder llegar hasta el útero y sacar a su bebé. Se atraviesan piel, tejido subcutáneo, músculos y otras estructuras hasta llegar al útero. Y después, todo eso tiene que ser reparado y comenzar a cicatrizar mientras ella, literalmente al mismo tiempo, empieza su nueva vida como mamá.
Y, sin embargo, muchas veces apenas nace el bebé, pareciera que la cirugía deja de importar.
“Ya nació, ya estás bien.”
“Puedes cargarlo.”
“Ya puedes caminar.”
“Atiéndelo.”
“Dale de comer.”
“Cámbialo.”
“Báñalo.”
Y sí.
Lo hacemos.
Lo hacemos porque tenemos a nuestro bebé en brazos. Porque el instinto, el amor y la responsabilidad hacen que encontremos fuerzas incluso donde creemos que ya no quedan.
Nos levantamos aunque duela.
Caminamos aunque cada movimiento tire de la herida.
Damos de lactar aunque encontrar una posición cómoda sea difícil.
Cargamos al bebé aunque nuestro abdomen esté recién operado.
Nos levantamos de la cama una y otra vez.
Dormimos poco.
Comemos como podemos.
Vamos al baño con miedo.
Nos movemos con cuidado.
Y muchas veces sonreímos y decimos: “Estoy bien”.
Pero estar funcionando no significa estar bien.
Que una madre sea capaz de hacerlo no significa que no esté atravesando un proceso físico enorme.
Y creo que está es una de las cosas que más necesitamos entender como sociedad:
No porque una mujer pueda hacerlo, significa que debería tener que hacerlo todo.
Después de una cesárea, una madre también necesita cuidados.
Necesita que alguien le acerque al bebé.
Que alguien cargue las cosas pesadas.
Que alguien prepare la comida.
Que alguien lave los platos.
Que alguien atienda a los demás hijos.
Que alguien le diga: “Tú descansa, yo me encargo”.
Necesita poder dormir cuando el bebé duerme, no porque sea una frase bonita, sino porque su cuerpo está intentando recuperarse de una cirugía mientras sostiene una demanda física y emocional inmensa.
Y sobre todo, necesita que entendamos que el nacimiento de un bebé no borra el hecho de que acaba de ser operada.
Ella también necesita recuperación.
Ella también necesita paciencia.
Ella también necesita ayuda.
Ella también necesita que alguien la mire y pregunte:
“¿Cómo estás tú?”
No solamente:
“¿Cómo está el bebé?”
Porque sí, como mamá va a hacer lo necesario.
Probablemente va a levantarse aunque le duela.
Probablemente va a cargar a su bebé aunque le hayan dicho que descanse.
Probablemente va a encontrar una fuerza que ni siquiera sabía que tenía.
Pero no deberíamos utilizar esa capacidad como excusa para exigirle más.
Las mamás de cesárea no necesitamos que nos admiren por aguantarlo todo.
Necesitamos que comprendan lo que estamos atravesando.
Necesitamos que nos cuiden mientras aprendemos a cuidar.
Porque ese bebé acaba de nacer.
Pero mamá también acaba de nacer.
Y mientras todos preguntan cómo cuidar al bebé, alguien también debería estar cuidando a la mujer que acaba de traerlo al mundo. 🤍