15/06/2022
¿Fuiste muy duro? En su carita notarías miedo y sabrías que esa no fue la mejor manera.
¿Estuvo bien que lo cargara la tía? En su carita notarías que había inseguridad y mejor lo tomarías tú en brazos.
¿Te está escuchando o sólo lo estás sermoneando? Su carita te indica lo disponible que está para escuchar.
¿Por qué acabó en berrinche? Tal vez faltó ver en su carita que llevaba un rato con sueño y no fue atendido.
En su carita tenemos la guía. El problema es que a veces estamos tan desconectados de nosotros mismos, que es difícil conectar con nuestros hijos. A veces estamos tan ocupados, que no hay tiempo para estar pendiente de ver su carita y lo que expresa.
Por eso hoy te dejo esta invitación a revisar cómo te encuentras tú y a recordarte que un bebé no tiene cómo expresarte que algo necesita más que con su carita y su llanto. ¿Qué pasa si no tiene quien lo lea?…
Un niño no puede ponerle palabras a lo que le pasa, si no ha tenido a alguien que lo haya visto, validado y explicado antes.
Un adolescente no puede reconocer que algo necesita si ha pasado toda su vida siendo silenciado y castigado por expresar lo que siente sin que nadie le observara, explicara y validara…
Si algo me ha regalado el ser madre, es que aprendiendo a validar a mis hijos, he aprendido a validarme a mí. Y que aunque yo no tenga ahora a un adulto que mire mi carita para organizarme, puedo autoobservar las sensaciones de mi cuerpo y recordarme que son mensajes que debo atender y validar.
El cuerpo no se equivoca. Obsérvate, obsérvalo en tus hijos y será el mejor manual de crianza que te puedas regalar.
¿Qué carita tienes ahora al leer esto? Te leo ⬇️