29/04/2026
“Busco una buena modista…”
Esa frase la escuchamos todo el tiempo.
Todo el mundo quiere una buena modista… hasta que recibe el presupuesto.
Porque en ese momento ya no buscan calidad,
buscan precio.
Y entonces empieza el recorrido:
van de una a otra, comparan, regatean, dudan…
no porque no encuentren buenas modistas,
sino porque no quieren pagar lo que realmente vale el trabajo.
La costura no es solo “coser una prenda”.
Es diseño, técnica, experiencia, tiempo, ajustes, pruebas, detalles…
y sobre todo, responsabilidad.
Responsabilidad de que te quede bien.
Responsabilidad de entregarte a tiempo.
Responsabilidad de que salgas segura y satisfecha.
Pero claro, eso no cuesta dos pesos.
Y pasa algo muy curioso:
muchas veces terminan eligiendo lo más barato…
y también terminan decepcionadas.
Prendas mal hechas, entregas tardías, malos acabados.
Entonces dicen:
“Para eso mejor ni voy con modista.”
No.
El problema no es que no existamos buenas modistas.
El problema es que cuando nos encuentran,
no quieren invertir en nosotras.
Porque sí,
habemos modistas honestas.
Que trabajamos bien.
Que entregamos a tiempo.
Que cuidamos cada detalle.
Que armamos prendas como deben de ser.
Pero también…
cobramos lo justo por nuestro trabajo.
Porque lo bien hecho,
no es caro.
Es una inversión.
💖