16/04/2026
“Felicidades hermosa, estoy orgullosa de ti”
Desde hace algunos meses le escribo cartas a Dios todas las semanas. Es como tener un momento de conexión con Él y conmigo.
Después de Espacio Vogue, me di una mañana para hablar con Él, y comencé escribiendo: “gracias, gracias, gracias” por todas las bendiciones, por ser mi socio número uno y por traer clientas maravillosas a mi negocio y a mi vida.
Después me llegó un insight, una epifanía, o un milagro (como quieras llamarlo): no importa cuántos aplausos y felicitaciones recibas del mundo, si no te aplaudes y te felicitas tú misma, lo de afuera no importa… importa para el ego, pero no para el alma.
Así que después escribí: “felicidades hermosa, estoy orgullosa de ti”.
De mí, para mí.
Y se me llenaron los ojos de lágrimas.
Y ahí entendí que ese era el verdadero milagro: ver las cosas de diferente manera, pero sobre todo, sentirlas diferente.
Lo importante no es lo que todos piensen de mí o de mi marca.
Lo importante es reconocerlo yo.
Porque si lo reconozco yo y me siento orgullosa de mi proyecto, entonces el mundo también lo reconoce.
Y entonces, este mensaje también es para ti.
Para ti que fuiste con tu mejor outfit a comprar un blazer, o a conocer la marca, o a probarte todos los que quisieras.
A ti que me llevaste un café y un panecito porque sentiste que lo necesitaba.
A ti que me invitaste a comer y me abriste tu corazón.
A ti que me compartiste en tus historias.
A ti que quisiste escucharme y recibir un mensaje de mi parte.
A ti que te emocionaste al verme en la portada de Vogue.
A ti que tuvimos una conexión especial sin saberlo, solo sentirlo…
De corazón, GRACIAS.
Gracias por ser parte de este fin de semana.
Gracias por ser parte de Mardesal.
Gracias por ser parte de un cachito de mi vida… o quizás, de toda la vida. ✨