04/10/2025
Cuando recibí un mensaje de .__ que decía “amiga, te tengo una propuesta”, no imaginaba que sería el inicio de una de las colaboraciones más significativas de este año.
En esta exploración y conversación con partimos de los muebles Centinelas, que llevan nombres tan humanos como Vilma, Ramón y Carmen. Sus formas y presencias me inspiraron a crear nuevas texturas y uniones desde mi práctica con el pojagi.
Quise traducir sus volúmenes y curvas a un lenguaje textil, donde cada retazo encuentra su lugar y cada unión habla de memoria y transformación. Para ello, utilicé telas de su estudio junto con las mías: algunas se tiñeron con pericón, otras con óxido, dando como resultado manchas y tonos verdes llenos de vida.
Después de una plática sobre el amor, surgió el nombre final de esta pieza: Verdor.
El tema de la fertilidad también estuvo presente, entendida como la capacidad de cuidar, sostener y dar vida. Así, este lienzo se convirtió en una conversación entre el mobiliario y el textil, entre lo que vigila y lo que protege.
En cada pieza, la memoria de los materiales rescatados se entrelaza con nuevas formas que buscan habitar el espacio con fuerza, cuidado y sentido.
La obra encontró su soporte en la estructura auxiliar n•4 realizada por .earth donde las voces y luz completaron el gesto final de este diálogo entre encuentro, materia y vida.