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Pinterest/vestido Xiaoming Zhao La personalización como premisa y la calidez como rasgo distintivo hacen de Xiaoming una aliada incondicional cuando se trata de afirmar "soy la protagonista de mi historia"
Xiaoming Zhao
Siempre es difícil trabajar de una misma, por eso para que puedas saber quién soy, creo que la mejor manera es transcribiendo una re
ciente nota periodística:
"Es pequeña, minuciosa, parece estar en constante movimiento, sus rasgos delatan su origen y transmiten una imágen de serenidad, seguridad y comprensión. Xiaoming es una diseñadora en la que confluyen los valores y la sabiduría orientales con el dinamismo, la practicidad y la creatividad occidentales. Nacida en Pekín, llegó a nuestro país en 1994 y desde entonces transita los caminos de la moda argentina que encontró en ella una intérprete y una cómplice.
¿Desde cuándo comenzó tu vocación por el diseño de moda? Cuando era niña me gustaban las manualidades y fui aprendiendo de a poco y por mi cuenta algunas cosas de costura. Como en esos años todo el tema de indumentaria en China estaba limitada a una vestimenta monótona, casi parecida a un uniforme, cuando llegó el momento a decidirme a estudiar en la universidad, me decidí por la literatura. Trabajé de periodista y en mis ratos libres pude tener acceso a libros de moda y moldería de otros paises. Hacía ropa para mí y para mi familia.
¿Cómo te decidistes a diseñar vestidos de novia? En 1994 llegué a la Argentina en busca de un nuevo horizonte y tenía como principal desventaja el idioma. Apenas llegué a Buenos Aires, fui recorriendo mi barrio para conocerlo y en la primera vidriera en la que paré fue en una casa que vendía vestidos de novia. Allí me dí cuenta que la moda no requería saber castellano, "la moda no tiene idioma". Contanos cómo se desarrolla tu carrera en el mundo de la moda a partir de esa decisión:
Comencé a trabajar en una casa de telas, tratando de conectarme con gente que me permitiera diseñar ropa. Trabajé luego durante cinco años en una casa de alta costura cuya especialidad eran los vestidos de novia. Esto me permitió conocer a fondo las costumbres argentinas, la forma de pensar, las técnicas utilizadas y fundamentalmente los gustos, que son muy distintos a los de China, donde se tiene un concepto distinto de la moda. En 1999 pude armar mi propio taller de diseño y costura, logrando lo que deseaba desde mi niñez en China.