19/06/2026
La ropa que usamos es una extensión de nuestro lenguaje más personal. A través de ella expresamos nuestro sistema de percepción estética, ideologías y creencias. Pero también está inspirada en lo colectivo. Grandes marcas que se han encargado de vestir a ciertos grupos de personajes con quienes nos identificamos por alguna razón.
Dentro de un mundo ejemonizado por opuestos. Por un lado la ropa fast fashion y por el otro la ya gentrificada paca del tianguis, hay un punto intermedio. La autogestión del diseño de prendas en pequeños talleres de costura. Justo ahí, erocionó la marca Haggie colection. Un sujeto del barrio inspirado en la reconocida marca Fred perry decide emprender sus propias playeras.
En su primer tiraje elige telas comodas y de calidad cómo el algodón, ajustadas al cuerpo, estas prendas ven la luz en plena pandemia. Seguidores del movimiento skin y mod comienzan a utilizarlas en su indumenta cotidiana.
Es tan bien recibida esta marca que en poco tiempo lograron acabarse las piezas, dejando a más de uno con las ganas de tener la suya.
Hoy día esta marca está nuevamente por salir a las calles para que las puedas stylear con un buen corte de pantalón, o una falda escocesa según sea la elección del consumidor.
Detrás de esta marca hay rebeldía pura, hay economía circundante, hay maquila, diseño, corte, ensamble y distribución. Todo esto por personas mexicanas que son las que le dan vida a la micro economía , cada una desde su respectivo rol.
Vestir Haggie colection es muestra del buen gusto y de humildad, también de conciencia de clase.
Es para quienes entienden que hay un llenguaje de lo estético en las grises calles de la periferia de la ciudad.