19/02/2024
Vence el miedo.... REFLEXIÓN DE "LA VAQUITA"
El maestro ARETO de la sabiduría paseaba por un bosque con SU SOBRINO cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una
breve visita al lugar. Durante la caminata le comento al Sobrino sobre la importancia de las visitas, también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias.
Llegando al lugar constato la pobreza del sitio, los habitantes, una pareja y tres hijos, la casa de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas, sin calzado. Entonces se aproximo al señor, aparentemente el padre de familia y le pregunto: En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿como hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?
El señor calmadamente respondió: TÍO ARETO , nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros géneros
alimenticios en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo.
El TÍO ARETO agradeció la información, contemplo el lugar por un momento, luego SE despidió y se fue.
En el medio del camino, volteo hacia su sobrino y le ordeno: busque la vaquita, llévela al precipicio de allí enfrente y empújela al barranco.
El joven espantado vio al TÍO ARETO y le cuestiono sobre el hecho de que la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia. Más como percibió
el silencio absoluto del MAESTRO, fue a cumplir la orden. Así que empujo la vaquita por el precipicio y la vio morir.
Aquella escena quedo grabada en la memoria de aquel joven durante algunos años.
Un bello día el sobrino resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado, con carro en el garaje de tremenda casa y algunos niños jugando en el jardín.
El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, acelero el paso y llegando allá, fue recibido por un señor muy simpático, el joven pregunto por la familia que vivía allí hace unos cuatro anos, el señor respondió que seguían viviendo allí. Espantado el joven entro corriendo a la casa y confirmo que era la misma familia que visito hace algunos anos con el maestro.
Elogio el lugar y le pregunto al señor (el dueño de la vaquita): ¿Como hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?
El señor entusiasmado le respondió: nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió, de ahí en adelante ........ nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos, así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora.
Todos nosotros tenemos una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra sobrevivencia la cual es una convivencia con la rutina,
NOS HACE DEPENDIENTES, Y HACE QUE EL MUNDO SE REDUZCA A LO QUE LA VAQUITA NOS PRODUCE...