17/09/2020
. . . Llego a saludar a las plantas,
a los árboles frutales, a las palmeras, a la huerta,
conversamos y les doy las gracias, por ser tan bellas.
Las rosas, todas sonríen conmigo,
somos además de hermanas, grandes amigas,
entonces el naranjo, me obsequió con su primera naranja,
grande, jugosa,
que había estado creciendo
en la protección de las ramas
Se estaba guardando para mi,
me llamó y dijo, ya estoy lista, soy tu obsequio
dije si, gracias, querido naranjo, muchas gracias,
y así me despedí, con un beso y un abrazo simbólico.
Mi corazón sintió la paz de las plantas y el aire nos acarició sonriendo . . .