03/04/2026
Hoy no tienes que sufrir para honrar al maestro.
Te enseñaron que este día era para callarte,
para no reírte,
para cargar culpa
como si eso te hiciera mejor.
Y no.
Si algo vino a enseñarnos Jesús…
no fue a sufrir.
Fue a vivir distinto.
A decir lo que nadie decía.
A incomodar.
A romper lo que ya no servía.
Y por eso lo mataron.
No por amor al dolor.
Por verdad.
Pero con el tiempo
lo volvieron símbolo de sacrificio…
y también de miedo.
Hay quienes hoy creen
que este día es para sufrir…
y otros que creen
que es para hacer daño.
Como si el dolor
o la oscuridad
les dieran poder.
Y tampoco es eso.
La oscuridad no está afuera.
No es un ritual.
No es una fecha.
Es lo que haces contigo
cuando te niegas,
cuando te traicionas,
cuando te abandonas.
Hoy no es día de luto.
Es día de pausa.
De mirarte.
De preguntarte:
¿en qué parte de tu vida sigues cargando una cruz
que ni siquiera es tuya?
¿en qué parte sigues callando
para no incomodar?
¿en qué parte te estás dejando
por encajar?
Eso sí se honra.
No el dolor.
La verdad.
Hoy no necesitas rezar más.
Necesitas escucharte.
Porque si algo vale recordar…
es que nadie vino a salvarte.
Pero sí a enseñarte
que podías volver a ti.