06/11/2020
Devocional viernes 6 de noviembre 2020
Juan 7: 32-46
Las personas que estaban en el templo observaron como no se había apresado aun a Yeshua, a pesar de que todos sabían que el se llamaba a si mismo Hijo de Dios. Estar en medio de ellos demuestra el dominio que tiene el Señor sobre toda circunstancia, pensamiento, planes, fechas. No en el tiempo que los fariseos desearon apresar a Yeshua se logró, sino hasta que El acabó de decir y hacer lo que venía a hacer. Esa Fiesta de los Tabernáculos o Sukkot es muy importante porque en ella se cierra el ciclo del llamado a las naciones del mundo a adorar.
La pregunta era, ¿Será que ya se reconoció a Yeshua como Mesías? Este grupo se preguntaban eso porque todavía eran dependientes de las órdenes y la revelación de otros y no tenían su propio discernimiento, viendo no veían. Mas adelante en los escritos encuentro a otro grupo que creyó en Yeshua a pesar de todo lo que les decían.
Juan 7: 26 Pues mirad, habla públicamente, y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido en verdad los gobernantes que éste es el Cristo?
31 Y muchos de la multitud creyeron en él, y decían: El Cristo, cuando venga, ¿hará más señales que las que éste hace?
El verso 32 habla de como enviaron personas a apresarle pero El les respondió diciendo - No es mi hora todavía. Esto es una muestra del dominio que menciono anteriormente.
Que triste es ver lo que acontece a nuestro alrededor con ojos naturales, sin la ayuda del Espíritu, sin discernimiento, los fariseos no entendían lo que El les decía. Siento misericordia por ellos ¿sabe?. Es que pienso en que Yeshua los ama, los ama tanto que siempre intentó explicarles todo, siempre estaba ahí para decirles el camino correcto, para instruirlos, pero ellos endurecían su corazón.
Continuemos por este viaje, ahora quiero hablar acerca del ultimo día de la fiesta, el día que Yeshua mencionó en medio de una multitud las palabras del Río de agua viva. Ese ultimo día, el día 7 de la fiesta se celebra “Hoshana Raba”, la fiesta de la alegría, de la danza, en la cual se carga el rollo de la Torá y se da siete vueltas alrededor de la mesa de estudio de la Torá. Esa celebración especial tiene su origen en algo conocido como «Halajá leMoshe MiSinai», tradiciones religiosas enseñadas a Moisés en el Monte Sinaí, que no cuentan con una fuente bíblica explícita. Uno de ellas era nisuj hamayim(la libación del agua) también conocida como la ceremonia de verter agua sobre el altar.
Esa ceremonia representaba gran gozo pues anunciaba la llegada de la temporada de lluvias para Israel. Los rabinos describen la gran alegría de esta ceremonia:
«Quien no ha visto la celebración de la libación del agua nunca ha experimentado la verdadera alegría. Grandes lámparas de oro eran izadas, con cuatro tazas de oro en la parte superior de cada lámpara. Cuatro jóvenes sacerdotes-aprendices subían a la cima, llevando inmensas jarras de aceite con las que se llenaban las lámparas. Una vez encendidas, no había un patio en toda Jerusalén que no brillara con la luz que emanaba desde el Templo. Se construían unos palcos especiales para permitir a las mujeres de Israel ver los sabios del Sanhedrín mientras bailaban. La gente cantaba, los hombres justos y piadosos bailaban delante de ellos, mientras hacían malabarismos con antorchas encendidas. Los levitas permanecían de pie en los quince escalones que descendían desde la corte de Israel hasta la corte de las mujeres, interpretado música con liras, arpas, trompetas y muchos otros instrumentos. Dos sacerdotes se paraban en la parte superior de las escaleras, a cada lado de la entrada de la gran puerta de la Corte tocaban trompetas de plata (estas eran trompetas reales, no shofarot).
Video de la ceremonia https://youtu.be/oK4GDsDuOSA
A esa ceremonia hace alusión el mensaje de Yeshua, trayendo ese anuncio de que el agua que necesitamos para vivir es el rio del Espiritu. Veamos Juan 7: 37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.
38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.
39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.
Esta declaración es poderosa pues ellos hacían esa ceremonia como una representación de la esperanza que tenían de que YHWH los bendijera con aguas que hicieran fructificar sus cosechas. Yeshua se presenta como el dador de aguas para vida pero no para una vida terrenal (aunque nos bendice con provisión mientras estamos en esta vida) sino la vida eterna, la celestial, la que solo El puede dar y que sacia todo aquello que no entendamos porque se sentía vacío.
Es impresionante para mi pensar que antes buscábamos fuentes externas que nos hicieran fructificar, veíamos afuera lo que necesitábamos, pero cuando Cristo viene a nuestra vida El nos enseña que deposita dentro nuestro lo que necesitamos para cada nueva etapa, nuevo comienzo, para la nueva vida, si, ríos de aguas vivas. Vivas en el griego del escrito original es zaō, lo cual significa “vivir, poseer vitalidad, tener sentido de subsistencia, tener vigor”.
Si para los rabinos hacer esa ceremonia representaba la mayor de las alegrías, Yeshua vino a enseñarnos un mejor motivo para tener la mayor de las alegrías, si, el regalo de su persona entre nosotros y su Santo Espiritu para siempre. Que broten ríos de agua viva de mi interior es algo precioso. ¿Sabe que es eso? En el original griego ‘interior’ es “koilia”,lo cual puede ser traducido como vientre, estómago, resumidamente se traduce como “los órganos que se relacionan con los sentimientos y las emociones”. Si, cuando estamos alegres o tristes o enojados todo lo sentimos en nuestro estómago. Pues los depósitos que Yeshua vino a traer no vienen de las nubes para hacer crecer los campos y proveer comida, no vienen de los éxitos profesionales, de una casa grande, de nada medible en la tierra sino que proviene de la unidad que tengamos con El, de dejarle depositar en nosotros de su Espiritu, eso hará que en nuestro interior esté la fuente de vida.
Concuerdo totalmente con los alguaciles, ‘Juan 7: 46 Los alguaciles respondieron: !!Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!’hay fuego en sus Palabras, hay algo inexplicable en lo que leo y se que habló, que hace que mi corazón arda, se agite, se goce.
Nota: Yo me siento como esa niña de la pintura de William Bouguereau
Adolphe-William Bouguereau, pintor frances de 1825.