02/03/2020
A muchos de nosotros nos encanta comprar ropa barata: compramos rápido, a un precio excepcionalmente bajo y con demasiada frecuencia, usamos las cosas una vez y luego las desechamos.
Pero la "moda rápida" es una gran causante de los gases de efecto invernadero, contribuye a la contaminación del agua y el aire, genera niveles problemáticos de desechos y, a menudo, funciona bajo deficientes condiciones de trabajo.
En algunos países desarrollados, se han creado organizaciones que intentan disminuir el daño que causa este negocio. En Reino Unido, por ejemplo, el Comité de Auditoría Ambiental le pidió al gobierno que limpie la industria, exigiendo mejores prácticas ambientales y laborales.
Francesca Willow, quien escribe sobre sustentabilidad en su blog Unicornio Ético, también defiende la idea de comprar menos.
La bloguera agrega que la gente debería evitar la ropa hecha con materiales completamente sintéticos "a toda costa".
"Yo busco materiales como cáñamo, lino o algodón orgánico", que cumplan con los estándares de sustentabilidad internacionales.
Otro aspecto importante, agrega, es extender la vida de la ropa, lavándola con más cuidado.
"La mayoría de la gente lava la ropa con agua demasiado caliente" y, cambiando ese hábito, además de aumentar la duración de las prendas se reduce el consumo de energía.
Fuente: BBC.COM