07/05/2026
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Cuando tengas la tentación de pensar que lo más importante en la vida de tu hijo son sus calificaciones, recuerda: Albert Einstein, el genio, tuvo dificultades en la escuela. [no intelectuales, pero sí de adaptación académica]. Pero afortunadamente, sus padres tenían una visión muy amplia.
En una de sus cartas, su padre le escribió:
“Hijo… no dejes de tocar el piano y no te preocupes si no lo haces muy bien, lo importante es que lo disfrutes… En cuanto al colegio, no te preocupes si vas mal...”
Si el padre de Einstein le daba estos consejos a su hijo, ¿por qué nosotros los reducimos a una calificación? Nuestros hijos son más que su rendimiento escolar, más que sus apariencia, más que su comportamiento.
—Rosa Barocio
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Es importante destacar que, esta actitud de su padre, permitió que Einstein conservara esa capacidad de asombro que años más tarde lo llevaría a revolucionar la física.
Esa libertad intelectual y emocional que le brindó su padre fue el terreno fértil para lo que el propio Einstein llamaba el "asombro sagrado". Al no ser castigado por su falta de adaptación al sistema rígido, Einstein pudo permitirse pensar diferente. 🙂
*** Nota aclaratoria:
La frase se le atribuye popularmente a Albert Einstein, aunque técnicamente él estaba citando a alguien más.
Einstein incluyó esta reflexión en su ensayo Sobre la educación (1936), pero lo hizo dándole el crédito a un personaje anónimo. En el texto original escribió: «Así pues, no se equivocaba aquel humorista que definió la educación de esta manera: "Educación es lo que queda después de olvidar lo que aprendió en la escuela"».
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