30/05/2026
La obra de Sebastián Cabrera.
Un anzuelo, una incitación a hurgar en el imaginario de cada uno.
Pienso en el poder de la Sugerencia, en lo que una escritora amiga habla siempre: “No digas, muéstralo”.
Me atrevo a decir que en el trabajo de Sebastián sucede más que un diálogo, un baile, algo muy sensual entre lo figurativo y lo abstracto.
Lo que se supone evidente se diluye a los pocos segundos de contemplación.
El nivel de profundidad es personal.
Muy parecido a los sueños, donde el mandamás inconsciente hace de las suyas.
Honrada de tenerte en las paredes de Tregua.
Gracias por la confianza.