03/02/2026
Que hermoso es creer ✨✨
Esto no está basado en evidencia científica dura. Pero tampoco son mitos urbanos. Esto realmente me ha pasado.
A lo largo de los años, muchas madres me han contado algo muy parecido: desde el momento en que supieron que estaban embarazadas, empezaron a repetirse en silencio o en voz alta
“¡voy a tener la leche que mi bebé necesita!”
No desde la presión. Desde el deseo profundo. Desde la confianza. Les he visto ese brillo en los ojos cuando me lo cuenta.
Algo curioso que se repite entre ellas: muchas oraron por su lactancia. Pidieron a Dios, a la Virgen, tener la leche que su bebé necesitara.
Y casi todas comparten otra historia más antigua: vieron en su infancia a una mamá, una tía, una prima, sufrir porque “no tenía suficiente leche”. Ese recuerdo las marcó. Y muchas pensaron: a mí no me va a pasar.
Pero ojo: no se trata solo de creer, de orar o de manifestar.
Estas mujeres también se ocuparon. Entre ellas veo que aprendieron cómo funciona la producción de leche, buscaron información de buenas fuentes.
Y un dato que no es menor:
cuando me contactaron, no era porque dudaran de su producción, era por otras dificultades propias de la lactancia que no tienen que ver con producción de leche.
Incluso Eva Luna, a quien admiro lo ha contado públicamente:
desde antes del embarazo se soñaba amamantando, se repetía que tendría la leche que su bebé necesitara.
¿Casualidad?
¿Sugestión?
¿O una mezcla poderosa entre historia personal, confianza, cerebro y conocimiento?
Hoy sí sabemos algo desde la ciencia: el estrés, el miedo y la desconfianza interfieren con las hormonas de la lactancia,
y la seguridad, el apoyo y la información las favorecen.
Así que no, no es solo creer.
Pero creer e informarte desde la gestación puede marcar una diferencia enorme.
Ahora dime tú 👇
¿Te pasó algo parecido?
¿Oraste, lo deseaste, lo pensaste desde antes?
¿Conoces a alguien que lo vivió así?
Te leo. 💬💛
Tatiana Navarro
Asesora en lactancia
Conunicadora social
Estudiante de psicología