23/11/2025
Imagina la siguiente situación…
Layla va caminando por la calle, distraída entre vitrinas y luces cálidas, cuando de pronto algo la detiene y llama su atención.
En una tienda llena de colores, amigurumis y prendas tejidas a mano, cuelga un letrero enorme:
“SOLICITAMOS TEJEDORA DE CROCHET – Pago por hora.”
Layla se queda mirando.
Y sin querer, la pregunta aparece:
¿Cuánto vale mi hora de trabajo?
¿$35? ¿$50? ¿$80?
¿Y por qué esa cantidad?
En México, por ley, ninguna persona debería ganar menos del salario mínimo.
Pero cuando hablamos de tejido —una labor minuciosa, creativa y que requiere técnica y años de práctica—… ¿cómo se determina un pago justo?
Y hay algo clave que casi nunca se dice:
Cobrar por hora no significa estar sentada 8 horas seguidas tejiendo.
Quienes tejemos desde casa sabemos que nuestro tiempo se fragmenta: 20 minutos aquí, 15 allá, pausas para atender a los hijos, la casa, el trabajo…
Por eso llevar un control real del tiempo exclusivo de tejido es esencial para valorar nuestro esfuerzo.
Entonces surgen las preguntas:
🔸 ¿Cuánto deberíamos cobrar por cada hora de creación real?
🔸 ¿Cuánto vale la experiencia que tenemos en las manos?
🔸 ¿Aceptarías un pago por hora si ese fuera tu único ingreso?
🔸 Y si una tienda está dispuesta a pagar cierta cantidad(en el caso de que exista)… ¿por qué tú no te das ese mismo valor en tu propio emprendimiento?
Porque al final, esta es la verdad incómoda:
👉 Si no definimos el valor de nuestro trabajo, alguien más lo hará… y casi nunca será al alza.👈
Así que te pregunto directamente:
🤔¿Cuánto vale tu hora de tejido… y estás cobrando eso, sí o no?🤔
Te leo en los comentarios. Este tema importa. Mucho. 🧶✨