02/23/2019
A lo largo de la vida, van quedando cada vez más vacíos en nuestro corazón, pareciera que nada puede llenarlos. Muchas veces se busca en lugares equivocados, buscando un poco de amor, de atención, de comprensión, sin resultado.
La buena noticia es que existe un especialista en llenar vacíos y ese es Jesús.
En nuestro corazón hay un vacío con su forma, nada más puede llenarlo, solo Jesús.
Ya nacemos con la necesidad de Dios, porque dice la Palabra de Dios, la Biblia; que fuimos creados para la alabanza de su gloria (Efesios 1:6), o sea para vivir en comunión con Jesús; pero el hombre con el irrefrenable deseo de independencia, con cierta rebeldía, no queriendo depender de nadie, no se da cuenta que se pierde una gran bendición, caminar de la mano de su Creador.
Dios es el único que sabe por donde tenemos que transitar; nos promete en su Palabra, en el Salmo 32:8: "Te haré entender y te enseñaré el camino por donde debes andar, sobre ti fijaré mis ojos"
¡Qué hermosa promesa! Nos recuerda que no estamos solos, que hay alguien que quiere cuidarnos; si le entregamos el control de nuestras vidas.