03/13/2026
En una colección como Gummies podríamos dejarnos llevar por las matemáticas.
Trabajamos con cuatro colores —oro, plata, negro y blanco—.
Si combinamos estos tonos en piezas de uno, dos o tres colores, las posibilidades se multiplican rápidamente. Sobre el papel podrían existir cuarenta combinaciones distintas.
Pero diseñar no consiste en hacerlo todo posible.
Consiste en elegir.
Cada pendiente de la colección tiene una forma muy sencilla: un pequeño círculo dentro de otro. Esa geometría tan pura hace que el color sea el verdadero protagonista. Y cuando el color es protagonista, cada combinación cambia completamente el carácter de la pieza: puede ser más gráfica, más suave, más luminosa o más intensa.
Por eso, al trabajar en la colección, probamos muchas combinaciones posibles. Algunas eran muy cercanas entre sí. Otras no tenían el equilibrio que buscábamos. Y otras simplemente no tenían la misma fuerza visual.
Poco a poco fuimos dejando solo aquellas que realmente funcionaban.
Las que crean contraste.
Las que dialogan bien entre sí.
Las que permiten que cada pendiente tenga una personalidad clara dentro de la colección.
El resultado es una selección más pequeña de combinaciones, pero también más coherente. Una colección donde cada pieza tiene su lugar y donde los colores se relacionan entre sí como si formaran parte de una pequeña familia.
Porque a veces diseñar no significa añadir más.
Significa quedarse con lo esencial.