06/23/2026
El salón del palacio brillaba como un lugar construido para ocultar secretos. Candelabros dorados iluminaban el mármol pulido, mientras los invitados de la élite sostenían copas de cristal y fingían no mirar demasiado al niño sentado en el centro de la sala. El príncipe Adrian, de doce años, permanecía inmóvil en su silla de ruedas motorizada, vestido con un impecable traje azul marino y con la mirada vacía de alguien que le había sido arrebatado demasiado pronto. A su lado estaba Lord Cassian, el hombre del traje gris que siempre respondía por él antes de que pudiera hablar. Entonces la multitud jadeó. Una niña descalza irrumpió entre los invitados. Llevaba un vestido marrón roto, polvo en la cara y los pies descalzos golpeando el mármol. Antes de que los guardias pudieran detenerla, extendió la mano hacia Adrian y le tomó la mano. "Ven conmigo", dijo él. Cassian continuó furioso. "¡Aléjate de él!" Pero Adrian no soltó la mano de la niña. Simplemente la miró como si una parte olvidada de su memoria acabara de despertar. Ella apretó sus dedos y susurró: "Puedo hacerte caminar". "Todo el salón permaneció en silencio. Cassian palideció. «Esto no es un juego». La chica lo miró sin miedo. «Sé lo que olvidó». Luego se inclinó hacia Adrian y le susurró al oído: «Te pusiste de pie cuando me llevaron». Los ojos del príncipe se abrieron de golpe. Le temblaban las manos. Una imagen fragmentada la atravesó: un jardín, dos niños corriendo, gritos, agua, manos separadas a la fuerza. Luego miró a la chica y pronunció el nombre que nadie en el palacio se había atrevido a decir en diez años. «¿Ves...?». Toda la sala retrocedió horrorizada. Porque Mira era la chica que todos creían mu**ta. Adrian miró a Cassian con la voz quebrada y susurró: «Dijiste que la vi ahogándose...». La historia completa está abajo en los comentarios 👇