11/06/2026
Muchos me preguntan por qué mi corazón late por la selección de Portugal si mis raíces no están en esa tierra. La respuesta es sencilla: La familia no siempre es la de sangre, sino la que uno elige en el camino.
Crecí rodeada de portugueses que se convirtieron en mi familia elegida. Con ellos aprendí sobre su cultura, compartí sus mesas, sus historias y su inquebrantable pasión por su selección.
Adoptar sus colores no es un capricho, es un homenaje a todas esas personas que me criaron, me cuidaron y me enseñaron que el hogar es donde te sientes amado.
Siempre he llevado esta selección con orgullo, no por geografía, sino por gratitud y amor a quienes, sin compartir mi apellido, me hicieron sentir siempre como una más de los suyos…