20/04/2026
Desde pequeña, mis padres compartieron muy de cerca sus oficios conmigo, mi madre como enfermera y mi padre como chef de cocina. Así, fui introducida en el mundo de los protocolos, herramientas, y métodos de trabajo. Nací y crecí en Guatire, yendo mucho al río, comiendo mangos y jugando con tierra los fines de semana en casa de mi padrino. Entre semana lo mejor trascurría en los talleres de soldadura en estaño o las clases de dibujo técnico del colegio de monjas. Mis primeros trabajos fueron como ayudante de cocina y de albañil, hasta que aprendí a diseñar y coser, a lo que me dedique un tiempo. A los 16 años tome cursos de serigrafía en el Museo de la Estampa, al mismo tiempo que estudiaba fotografía y hacía vida en La ONG (Organización Nelson Garrido). Dediqué varios de esos años al grafiti, afiches, fanzines, costura, estampado de franelas, encuadernación, malabares, música, tatuajes, y agitación juvenil.
A mis 21 años me mudé a Mérida e inicié mi licenciatura en Artes Visuales. De forma paralela, me relacioné con maestras Loceras de la comunidad de los Guaimaros (Ejido), donde me enseñaron técnicas de modelado de ollas, procesamiento de pastas, quemas y acabados. Desde ese momento me dedico a recoger muestras de arcilla de todos los sitios donde voy. Complementé mi formación en los Talleres de Producción de la ULA y también con la ceramista y maestra tornera Milagros Rubio, de quien fui asistente y con quien desarrollé una hermosa amistad de taller, nutriendo mi técnica del torno y saberes en tecnología cerámica.
Después de un tiempo haciendo cerámica utilitaria, tuve la oportunidad de conocer la fundición de Adán Vergara, donde me formé haciendo mi primera escultura de bronce y mi primera escultura en terracota a escala humana, esta experiencia definió un camino hacia la figuración que se alimentó del contexto escultórico de la fundición y los procesos constructivos estéticos propios de la cerámica y la alfarería.
Hoy, gracias al camino, cuando abordo una obra escultórica, pienso en su estampa, en la luz y la forma, en la superficie que la abraza. Pienso en lo singular de un retrato, en lo amplio de un paisaje, y en la contundente presencia de la masa.